La movilización de los jóvenes el los funerales de Kirchner dio que hablar. De la mano de Máximo Kirchner, La Cámpora y distintos sectores de jóvenes K buscarán mayores espacios de poder y asumir un rol de relevancia en la etapa que se viene. Disputan con gobernadores, intendentes y el sub 45. Qué lugares ocupan en el gobierno nacional.
Con 32 años, Máximo Kirchner, el hijo del ex presidente fallecido, encabeza la agrupación de militancia juvenil La Cámpora. El espacio cobrará fuerza a partir de ahora, luego de la demostración de afecto y compromiso que miles de jovenes manifestaron durante las horas que duró el sepelio del patagónico.
El hecho de que Máximo Kirchner se mude a Olivos tiene una lectura que va más allá del acompañamiento sentimental a su madre, la presidente Cristina Fernández. En el seno interno han visto con buenos ojos el estilo que mostró el joven para relacionarse con los simpatizantes que se acercaron a Casa Rosada luego de conocida la noticia de la muerte de Néstor.
Los jóvenes K son un nuevo símbolo que cobró vigor en las últimas horas. Desde La Cámpora tratarán de ganar lugar apañados por los históricos dirigentes.
Carlos Pagni, analista del diario La Nación, describió en un puñado de palabras el carácter del hijo del matrimonio presidencial: “Cuando llegaron al velatorio los diputados del Peronismo Federal, Juan Carlos Dante Gullo los invitó a saludar a la viuda. Pero Máximo denegó la solicitud con un simple movimiento de cabeza. No necesitó consultar a nadie".
La mayoría de los analistas políticos ya ven a Máximo como el nuevo integrante de la mesa chica. Allí ya están instalados el Ministro de Planificación Julio de Vido y Carlos Zanini, Secretario Legal y Técnico.
Además de Máximo, existe un poker de jovenes dirigentes que podrían cobrar relevancia en los próximos días. Ellos son Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora, director de Fortalecimiento de la Democracia en la Jefatura de Gabinete; José Ottavis, director de Estudios Políticos de la Secretaría General, puente con el Ministro de Economía Amado Boudou, presidente de la JP bonaerense; Iván Heyn, controla la antigua Corporación Puerto Madero, un sector bajo influencia de Julio de Vido; y Juan Cabandié, legislador porteño, nació en marzo de 1978 en la ESMA donde su madre, Alicia Alfonsín, se encontraba en cautiverio y luego fue desaparecida, presidente de la JP nacional. Otro que suma es Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas.
Otro dato habla de la buena relación entre Máximo y Juan Moyano, el hijo menor del jefe de la CGT y líder de la juventud sindical, que se fundieron en un caluroso abrazo el día del velatorio.
También hay que recordar el acto de la Juventud K organizado el pasado 14 de septiembre en el Luna Park, con un Kirchner recién salido del sanatorio. Allí, anunciaron que estaban para militar y ganar espacios de poder a los intendentes y gobernadores.
De todas formas, el crecimiento de los jovenes de 30 estará supeditado al trabajo de otro sector K que tiene intenciones de poder y que puede funcionar como barricada, los dirigentes autodenominados “sub 45”.
HIJO E TIGRE...
Quizás lo más importante para Máximo Kirchner y La Cámpora sea el acompañamiento y sostén que va a encontrar en los leales más cercanos de su padre.
Durante las exequias, el presidente de Venezuela Hugo Chávez lo abrazó fuerte y le dijo al oído: “Ahora tienes que seguir la obra de tu padre”.
Aníbal Fernández fue el más que efusivo a la hora de referirse a los jóvenes K y el rol de Máximo. Sostuvo que La Cámpora tiene una proyección “ineludible” y definió al hijo presidencial como un cuadro. “Hijo de tigre”, expresó. "Es un pibe que destila política y da gusto hablar con él porque tiene en claro de lo que se está hablando, porque es un lector compulsivo, porque sabe lo que sucede en la Argentina y en el resto del mundo, porque tiene una ubicación en tiempo y espacio superlativa que no la tienen los pibes comunes", afirmó.
