Aunque se esperaba que hubiera militantes de la agrupación de Máximo Kirchner el sábado en Ferro, finalmente no se logró la foto compartida entre el Movimiento Evita y La Cámpora. La relación es cada vez más tensa, pero no habrá ruptura de “Unidos y Organizados”.
Es conocida en política la táctica de un dirigente de anunciar su candidatura para un alto cargo para tener más peso a la hora de sentarse a negociar las oficializaciones de candidaturas. Muchos se anotan como presidenciables para, luego, acordar con quien tiene mejor intención de voto y garantizarse un ministerio o la postulación a gobernador o legislador.
Podría ser el caso del ex canciller Jorge Taiana, quien el sábado lanzó su campaña para suceder a Cristina Kirchner en 2015 aunque muchos –incluso los de su mismo espacio– lo anotan en la lista de candidatos a Jefe de Gobierno porteño.
Sin embargo, el lanzamiento del legislador de la Ciudad en el estadio de Ferro tiene también otra intención clave por parte del Movimiento Evita. Sin romper la estructura K de Unidos y Organizados, el espacio liderado por Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro pretende diferenciarse de La Cámpora, que no se manifestará por ninguno de los postulantes del Frente Para la Victoria hasta que la Presidenta no de el primer guiño.
Antes del acto, algunos de los organizadores pronosticaban la presencia de militantes de la agrupación que conduce Máximo Kirchner. “El ‘Cuervo’ Larroque querìa cerrar y los del Movimiento Evita le dijeron que no”, citaron ayer medios nacionales a un funcionario nacional presente en Ferro.
Al menos discursivamente, el Movimiento Evita aclara que Taiana no es candidato testimonial y que peleará en las PASO del FPV que se realizarán en un año. La agrupación de Pérsico y compañía demostró que tiene poder de movilización, pero también demostró al interior del kirchnerismo que en 2015 tendrán juego propio o, al menos, exigirán poder de decisión en la mesa chica para planear la sucesión de Cristina.
