El ex gobernador está que trina con Francisco de Narváez. La estrategia de “desperonizar” la campaña no le gusta ni medio, y el rol de Durán Barba es cuestionado. Las esquirlas del caótico cierre de listas ya empiezan a sentirse.
Felipe está que trina. El tridente opositor de Unión Pro se deshilacha en plena campaña. Macri piensa casi exclusivamente en la Ciudad y en la instalación de la figura de Michetti, De Narváez negocia con intendentes peronistas y madruga a todos en el cierre de listas, y Solá queda en el medio recogiendo las migajas, que por estos días no abundan. Al ex gobernador se lo ve prácticamente relegado a un mes de los comicios.
Existen varias razones que fundamentan el enojo inocultable de Felipe Solá y sus seguidores. Creen que de Narváez se cortó solo en el cierre de las listas municipales y que dejó muchos heridos en el aparataje de punteros que estaban dispuestos a jugar con el peronismo opositor. En el felipismo creen que ignoró el “tejido peronista” del conurbano. Es un grave problema porque este elemento es fundamental para ganar cualquier elección.
Los allegados a Solá creen que de Narváez subestima y no tiene noción de la cantidad de heridos que dejó en el camino de la conformación de listas provinciales y distritales. Sabedores del paño peronista, esperan que ese desacierto termine jugando en contra el 28 de junio.
Además, Solá fue marginado de la campaña electoral. El ex gobernador decidió no hacer declaraciones mediáticas por el momento y aguardará un poco para hacer actividades públicas en solitario. Va a presionar para que salgan al aire los spots televisivos que grabó hace poco y que, por “cuestiones estratégicas”, aún no pudieron verse.
Otro dato de color indica que el nombre de Solá iba a ser igual al de De Narváez en la boleta, en tipografía y tamaño; pero ni eso le van a cumplir.
Con todos los rumores de ruptura previos al cierre de listas, Macri y Solá dejaron que De Narváez elija apoderado. El “colorado” los madrugó. Fernando Rozas y Julio Garro como suplente, armaron un lío bárbaro aquel 9 de mayo. La excusa del francisquismo es que creció más que nadie en las encuestas y se arrojan el derecho a decidir.
Como ejemplo valen los 50 militantes de Quilmes llegaron con bombos y platillos a las oficinas de De Narváez en Las Cañitas, reclamando por la lista de concejales que iba a encabezar Jorge Molina. “Cerró con Villordo y nos dejó afuera, nos enteramos por Internet”, expresó quien finalmente no pudo postularse.
La gota que colmó el vaso en la paciencia de Solá fueron las declaraciones a Radio Mitre del ecuatoriano Durán Barba. "Los números de Felipe no son tan buenos como los de Macri y De Narváez", aseveró, y despectivamente agregó que "su conexión con la red de punteros va a ayudar".
El ingeniero Mauricio Macri va a intentar que vuelvan a mostrarse juntos. Suena poco probable. La única foto juntos podría darse el día de cierre de campaña.
EL ROL DE DURÁN BARBA
El consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba aparece en la campaña con un protagonismo público que compite con los candidatos. Decidió que había que “desperonizar” la campaña bonaerense y ordenó ignorar a Felipe Solá en los comerciales.
Durán Barba aparece todo el tiempo opinando en distintos medios, e inesperadamente vaticinó una derrota del ex Casa Tía: "Creo que la candidatura de De Narváez está ordenada. Para él, perder con poco sería un enorme triunfo", afirmó por radio.
La “desperonización” tan en la superficie pierde sutileza y flaquea como estrategia. Posiblemente se vuelva un bumerang, ya que obliga a Solá y a los maltratados a ubicarse al borde de la ruptura.
"Debemos hacer correcciones de fondo a la campaña", reclamó Solá a Francisco de Narváez ni bien bajaron del avión que los traía de una recorrida por Junín. El ex gobernador advirtió que la "ausencia de peronismo" en la campaña y en las listas electorales no hará otra cosa que ampliar la brecha a favor de Kirchner.
"Desconocer la identidad peronista de millones de bonaerenses es restar votos, además de debilitar el control del escrutinio", advirtió Solá a La Nación. "El asesoramiento basado en lo que pudo ser exitoso en la Capital tiene efecto exactamente opuesto en la provincia", fustigó en alusión a Durán Barba.
Muchas de las listas colectoras que encabezaban dirigentes peronistas cercanos a Solá en diferentes distritos nunca fueron presentadas en el plazo legal previsto por los apoderados de Unión-Pro ante la justicia electoral. No parece una impericia.
