El cierre de listas nacionales en la provincia de Buenos Aires dejó una fuerte tensión dentro del peronismo. Los intendentes aliados a Axel Kicillof y el Movimiento Evita expresaron su malestar con Cristina Kirchner por quedar relegados en la definición.
El cierre de listas nacionales en la provincia de Buenos Aires dejó una fuerte tensión dentro del peronismo. Los intendentes aliados a Axel Kicillof y el Movimiento Evita expresaron su malestar con Cristina Kirchner por quedar relegados en la definición.
El reparto de lugares en la lista de diputados nacionales encendió la disputa. Axel Kicillof consiguió apenas dos nombres propios entre los quince primeros, cuando había reclamado cuatro para compensar los mandatos que finalizan en diciembre. De ese modo, su representación en el Congreso se reducirá. “Entre los 15 primeros no hay un tipo que represente territorio. ¿Los que son candidatos van a fiscalizar en sus distritos?”, reprochó un jefe comunal de la Tercera Sección.
Los intendentes señalaron que el armado ignoró a las estructuras locales, que serán determinantes en los comicios de septiembre para concejales. Un dirigente kicillofista fue tajante cuando se le preguntó si pondrá energía en la elección nacional: “Nada”. La única excepción que aceptaron sin objeciones fue la candidatura de Jorge Taiana. “No nos genera ruido hacer campaña con él”, admitieron en ese sector.
La reacción más dura provino del Movimiento Evita. La organización de Emilio Pérsico denunció que Cristina Kirchner acordó la nómina con Sergio Massa y excluyó tanto al Evita como al propio kicillofismo. “Es una lista de acuerdo entre Cristina y Massa, donde nos dejan afuera y también al axelismo con la visible estrategia de perder”, señaló un referente de ese espacio. Según esa visión, la expresidenta buscó diseñar una derrota que luego pueda adjudicar al gobernador por el desdoblamiento de las elecciones.
El Evita esperaba que Mariel Fernández, intendenta de Moreno, ingresara en la lista nacional. También confiaban en que Leonardo Grosso recibiera un lugar tras haber quedado afuera de la nómina de senadores bonaerenses por la Primera Sección. Nada de eso ocurrió. “Otra vez pensando en la propia y no en el pueblo”, lamentó un dirigente de la organización.
Pérsico ya había mostrado su fastidio horas antes del cierre. En una entrevista radial advirtió: “Si no estás adentro de uno de esos tres espacios quedas afuera”. Y agregó que se discutía la inclusión de Fernández, aunque admitió que “hasta ahora no está pasando”.
La frustración fue mayor porque Grosso tampoco pudo ingresar en la boleta bonaerense. La Junta Electoral rechazó su candidatura y en su lugar quedó un dirigente cercano al intendente Mario Secco. Con esa exclusión, el Evita perdió otra oportunidad de representación. “Es hora de barajar y dar de nuevo”, expresó uno de sus principales referentes tras el golpe.
En La Plata intentaron relativizar la pelea. Cerca de Cristina Kirchner aseguraron que a ningún intendente le conviene descuidar la elección de octubre porque una derrota en su distrito los dejaría mal posicionados para 2027. Sin embargo, entre los jefes comunales el clima es de bronca. La prioridad quedó en las urnas de septiembre y el compromiso para octubre se resintió.
