Como se preveía, desde el Luna Park dejó entrever que el plan es “yo o el caos”. La estrategia del miedo en su mayor expresión, agitando fantasmas del pasado.
El ex presidente Néstor Kirchner desnudó sin tapujos su perfil de campaña. La estrategia es instalar el miedo en electorado y agitar los fantasmas del caos y la gobernabilidad si el kirchnerismo pierde el próximo 28 de junio. “Sin mayoría parlamentaria la Argentina volvería a caer en el vacío de 2001”, sentenció.
"Si por esas cosas de la historia no hubiera memoria y no tuviéramos la mayoría parlamentaria necesaria, la Argentina volvería a caer en el vacío y nuevamente en la crisis de 2001", aseguró el titular del PJ.
Al encabezar un acto de campaña en el Luna Park, Kirchner volvió a agitar el fantasma de la pérdida de gobernabilidad en caso de que se revierta el reparto de poder en el Congreso.
Aunque no confirmó su candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Kirchner dijo que el oficialismo "está ganando" en las encuestas y que triunfará el 28 de junio a pesar de lo que identificó como "intereses que están al servicio de la renovación restauradora".
"Estamos ganando y vamos a ganar la batalla del 28 de junio. Lo saben y, por eso, nos atacan como nos atacan", lanzó Kirchner y repitió que no dudará en salir "con todas las fuerzas a la lucha por la consolidación del cambio" en el país.
El líder del PJ aseguró que "se está tratando de quebrar y destituir al gobierno nacional" porque "no se quiere bajo ningún aspecto que se profundice la justicia y la equidad".
Añadió entonces que "algunos en vez de ayudar a la Argentina se han transformado en máquinas de impedir y quieren que vuelva el modelo neoliberal".
"La del 28 de junio no es una elección menor porque se juegan dos modelos: el anterior al 2003 con desocupados o el actual, que intenta profundizar el cambio. Cierta prensa y encuestadores saben que estamos ganando la batalla. Tendrán que decir cuáles son las
verdaderas encuestas", desafió.
En otro encendido discurso, el líder del PJ repasó los logros de su Gobierno y el de su esposa y aseguró que ahora se inicia "un proceso más difícil" orientado a "defender al trabajador, a la familia y a la industria argentina".
