El ex presidente le da aire a la figura de distintos dirigentes que sueñan con la bendición para las presidenciales del 2011. Scioli, Gioja y Capitanich están bien vistos por el matrimonio. Los gobernadores rezan para que la gestión nacional corrija el rumbo para poder asomar sus cabezas.
Néstor Kirchner es adicto a las encuestas. Casi a diario encarga una medición distinta. Ahora le pidió a la empresa Equis que consulte sobre la intención de voto en Capital y Gran Buenos Aires. Su figura oscila en el 22 %. Parece un número bajo, pero fue de los más altos entre todos los dirigentes propuestos.
Los otros ocho candidatos medidos (Mauricio Macri, Eduardo Duhalde, Julio Cobos, Francisco De Narváez, entre otros) estarían por debajo debido a la dispersión que exhibe la escena opositora. La suma simple de dos o tres de cualquiera de ellos, superaría el 22% del ex presidente. Otros consultores opinan que, en la actualidad, Kirchner no pasaría el 17% de los votos en el área metropolitana.
El problema más grave para Kirchner es la elevada imagen negativa que conserva. Estaría en el orden del 60%. Se trataría de un escollo insalvable si se presentara la posibilidad de una segunda vuelta.
Hace dos días, en Olivos, Kirchner realizó un encuentro de evaluación política al que asistieron tres intendentes del conurbano de primera plana, dos hombres de su confianza y un ex gobernador peronista. Pensaron en cómo enviar señales para que la oposición advierta a otros contrincantes que no sea el matrimonio.
“Las expectativas las cercena el protagonismo del propio ex presidente”, fue una de las insinuaciones que hizo uno de los intendentes que concurrió a la reunión. Kirchner lo interrumpió: "Yo dije que vamos a estar hasta el 2015 y hasta el 2020. Pero no me referí ni a Cristina ni a mí. Me referí al peronismo", explicó.
Kirchner dijo lo que varios gobernadores querrían escuchar de modo explícito. Hay hombres del PJ que empiezan a acomodarse.
Daniel Scioli está convencido que todos los caminos conducen a convertirlo en heredero. Eso explica la obediencia del gobernador de Buenos Aires con el Gobierno nacional. Aunque en esa buena conducta se agazaparía la trampa: Scioli necesitará de independencia de los Kirchner para intentar afianzar una candidatura.
Los asesores del gobernador confían que un emisario del ex presidente le habría acercado la idea de una futura fórmula presidencial junto a José Luis Gioja. El gobernador de San Juan no sabe nada. Ni quiere saberlo. Conjetura que la sociedad reclamaría en el 2011 alguna cara nueva en el PJ. Scioli viene en los primeros planos desde los tiempos de Menem. Habría otra diferencia a favor del mandatario de Cuyo: San Juan suele exhibir una realidad ordenada, a diferencia del pandemonio político y social que acostumbra a caracterizar a Buenos Aires.
Kirchner elogió varias veces, en aquella reunión discreta, a Jorge Capitanich. El gobernador de Chaco se convirtió en defensor a ultranza del matrimonio. Aunque su fanatismo decrece cuando gana en intimidad o cuando se olvida de los aportes de fondos que requiere del Gobierno.
Los peronistas quieren que el Gobierno de Cristina ordene cuestiones de gestión para asomar sus cabezas.
Otra demanda de esos dirigentes apunta a la inflación. El alza de los precios se siente también en el interior. Aquí convergerían dos problemas. Uno económico y otro político. La ausencia de una política de inversiones en sectores productivos clave sería la económica. La permanencia de Guillermo Moreno en el cargo y sus desmanejos es el político.
Los gobernadores no guardan muchas esperanzas sobre la solución de ese dilema. Los Kirchner coinciden en un punto: el secretario de Comercio se ha convertido en un hombre virtualmente irremplazable.
