El gobernador bonaerense avanzó en una alianza con Gildo Insfrán y reforzó su estrategia de construcción nacional por fuera del núcleo duro camporista. El entendimiento entre ambas provincias sumó otra señal del posicionamiento político de Axel Kicillof con vistas al escenario presidencial de 2027.
Axel Kicillof sumó otro movimiento a su estrategia de expansión política nacional. Esta vez, el gobernador bonaerense puso un pie en Formosa a partir de un convenio de cooperación entre la provincia de Buenos Aires y la gestión de Gildo Insfrán. Aunque el acuerdo apareció bajo un formato institucional, dentro del peronismo interpretaron el gesto como una nueva muestra del armado federal que el mandatario comenzó a desplegar fuera del territorio bonaerense.
La oficialización llegó a través del Decreto 563/2026 publicado en el Boletín Oficial bonaerense. El convenio incluyó áreas de trabajo conjunto en seguridad, salud, educación, conectividad, ciencia y tecnología, producción, energías renovables y economía circular.
Sin embargo, en términos políticos, el dato más fuerte pasó por el vínculo entre Kicillof e Insfrán. El gobernador formoseño conserva peso propio dentro del PJ y mantiene distancia de la estructura más cerrada de La Cámpora. Su figura también conserva influencia sobre distintos sectores del peronismo territorial del interior del país.
En ese escenario, el acercamiento dejó en evidencia la intención de Kicillof de ampliar su esquema de alianzas. El bonaerense buscó sumar volumen político con gobernadores y dirigentes alejados de la lógica camporista, en medio de las tensiones internas que atraviesan al kirchnerismo.
El movimiento también se conectó con la reciente visita política del gobernador a Córdoba. Allí compartió actividades con dirigentes sindicales, intendentes y referentes académicos. En esa provincia, además, recibió el respaldo del cosecretario general de la CGT, Héctor Daer, quien lo mencionó como posible “candidato propio” del peronismo para las presidenciales de 2027.
Durante esa gira, Kicillof apuntó contra el gobierno de Javier Milei y reclamó la construcción de una alternativa política “amplia y convocante”. Aunque evitó hablar de una candidatura presidencial, dentro del PJ cada vez más dirigentes interpretaron sus movimientos como parte de una proyección nacional en marcha.
El acuerdo con Formosa también envió un mensaje hacia adentro del oficialismo. Mientras el peronismo atraviesa disputas internas y reacomodamientos de poder, Kicillof intentó fortalecer un perfil propio sustentado en la gestión bonaerense, el respaldo sindical y el diálogo con gobernadores del PJ federal.
En el entorno del mandatario ya nadie esconde que cada viaje, convenio y foto política forma parte de una construcción que supera los límites de la provincia de Buenos Aires y apunta al tablero nacional.
