Con el pedido de deuda trabado y las tensiones entre oposición, intendentes y la interna del propio peronismo, el gobernador intenta exhibir fuerza antes de las sesiones extraordinarias que definirán si se aprueba o no el proyecto.
La discusión por la autorización para que la provincia de Buenos Aires tome hasta USD 3.685 millones volvió a exponer las diferencias en la político bonaerense. Aunque el Presupuesto 2026 y la Ley Fiscal fueron sancionados sin obstáculos, el endeudamiento solicitado por Axel Kicillof se transformó en el principal foco de conflicto entre la oposición, el oficialismo y el cristinismo, que llegaron a la antesala de las sesiones extraordinarias sin acuerdo.
El debate quedó atravesado por dos puntos sensibles: el Fondo de Fortalecimiento Municipal -la cantidad de fondos y el método de distribución-, y los cargos en el Banco Provincia. Ambas discusiones se convirtieron en moneda de negociación y llevaron el tratamiento legislativo a un punto muerto, complicando el margen del Ejecutivo provincial.
La tensión interna dentro del propio peronismo tampoco es menor. Mientras el gobernador promueve un esquema automático de reparto del fondo según CUD, desde La Cámpora reclaman conformar una bicameral que permita intervenir con discrecionalidad. En la gobernación reconocen que esa disputa es tan determinante como las conversaciones con la oposición, que a su vez presiona por cargos en organismos de control y mayores precisiones sobre el uso de los recursos.
Sin quórum: la pelea por cargos y fondos trabó la deuda y complicó a Kicillof
La negociación quedó aún más condicionada por otro frente: la discusión por el directorio del BAPRO. Aunque el oficialismo ofreció ampliarlo para incluir a la oposición, los bloques evitaron avanzar en una reforma que podría implicar un aumento del gasto. La alternativa de sumar síndicos, de menor estabilidad, tampoco logró consenso. En ese clima, la foto de referentes massistas reportando a Sergio Massa sobre el fracaso de la última sesión alimentó la lectura de un oficialismo bajo presión para alinearse, algo que la dinámica interna desmintió.
Kicillof se reunirá esta tarde en La Plata con intendentes propios para mostrarse acompañado en plena crisis política. El gesto busca enviar un mensaje claro: si la Legislatura frena el financiamiento, el territorio sigue respaldando al gobernador. El encuentro llega tras el apoyo explícito de Mario Secco y pretende reforzar la idea de que el Ejecutivo mantiene cohesión, aun en un escenario de disputas que se multiplican.
La conferencia programada para después del encuentro apuntará a transmitir esa imagen. Con los jefes comunales dando un espaldarazo público, Kicillof intentará ejercer presión antes de la sesión de este miércoles, convocada para las 14 horas, donde el oficialismo necesita reunir los dos tercios para avanzar con la toma de deuda.
