La secretaria general Karina Milei reunió a los diputados libertarios en la Cámara baja, afirmó que están los votos para avanzar y pidió redoblar la militancia. Crece la tensión por la situación de Manuel Adorni
En medio de la parálisis de la reforma política en el Senado, Karina Milei desembarcó en la Cámara de Diputados con un fuerte operativo de seguridad y mantuvo durante cuatro horas una serie de reuniones con legisladores oficialistas. Allí, la secretaria general de la Presidencia bajó línea para reactivar la militancia en favor de los cambios electorales, en especial la eliminación de las PASO, una iniciativa que permanece trabada por falta de acuerdos.
Los encuentros se desarrollaron en el despacho de Martín Menem, cuya salida repentina para cumplir con una entrevista generó especulaciones sobre posibles movimientos en el Gabinete, rápidamente descartadas por su entorno. “Karina viene una vez al mes. Sólo que esta vez trascendió y se hacen especulaciones”, señalaron como explicación.
El hermetismo fue total: accesos restringidos, pasillos bloqueados y un despliegue de seguridad que impidió el movimiento habitual dentro del Palacio Legislativo. La visita coincidió, además, con la difusión de nueva información sobre movimientos financieros del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que complican su frente judicial y podrían reactivar la ofensiva opositora en el Congreso.
En ese contexto, la oposición evalúa retomar el conteo de apoyos para avanzar con una interpelación, como impulsa el diputado Esteban Paulón, quien volvió a presentar un pedido en ese sentido. Hasta ahora, no contaban con los votos suficientes para avanzar.
Uno de los ejes centrales del paso de Karina Milei por Diputados fue su malestar con el ritmo de las negociaciones en el Senado, donde la iniciativa está en manos de Patricia Bullrich. La funcionaria instruyó a sus legisladores a intensificar la presión sobre aliados para lograr la aprobación del proyecto.
“Los votos en el Senado están. Y si no, hay que ir al recinto igual”, afirmó uno de los diputados que participó de los encuentros, en línea con la postura que impulsa la Casa Rosada.
Las reuniones también incluyeron el despacho del jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, y contaron con la participación de dirigentes como Celeste Ponce y Sebastián Pareja, quienes recibieron indicaciones para comenzar a delinear la estrategia electoral de cara a los próximos comicios. Como titular de La Libertad Avanza, Karina Milei asumirá un rol central en ese armado.
El propio Gabriel Bornoroni tendría la tarea de liderar el operativo político para convencer a gobernadores y aliados de avanzar con la reforma, en medio de un escenario donde las discusiones legislativas se cruzan con intereses electorales en las provincias. Mandatarios como Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro aparecen como actores clave en esa negociación.
La situación judicial de Manuel Adorni suma incertidumbre a este panorama, ya que un eventual agravamiento de su caso podría alterar las posiciones dentro del Congreso y dificultar la construcción de consensos en el corto plazo.
La ausencia de Patricia Bullrich, quien se encontraba de viaje en Santiago de Chile reunida con el alcalde Mario Desbordes, también marcó el pulso de una jornada en la que el Senado mantuvo su actividad limitada al tratamiento en comisión de pliegos judiciales. La reforma política, por ahora, sigue sin avances.
Dentro del oficialismo reconocen que existe una diferencia de enfoque: mientras Karina Milei promueve avanzar sin concesiones y llevar el proyecto al recinto incluso sin garantías, Patricia Bullrich apuesta a negociar cambios, como la posibilidad de que las PASO pasen a ser optativas, una alternativa que no termina de convencer en la Casa Rosada.
Por lo pronto, el tratamiento de la reforma no figura en la agenda inmediata. La prioridad de Patricia Bullrich es avanzar con otros proyectos, como la inviolabilidad de la propiedad privada y la modificación de la ley de salud mental, junto con los pliegos judiciales. Su objetivo es llegar a una sesión a fin de mes con acuerdos más sólidos, evitando sumar iniciativas que no cuenten con consenso.
