El ex intendente cargó duramente contra el oficialismo local, cuestionó la conducción de La Cámpora en el distrito y reclamó una reconstrucción del peronismo que surja «de abajo hacia arriba».
En su regreso al escenario político de Hurlingham como candidato a concejal por la lista Somos Buenos Aires, Juan Zabaleta cargó duramente contra el oficialismo local, cuestionó la conducción de La Cámpora en el distrito y reclamó una reconstrucción del peronismo que surja «de abajo hacia arriba».
En declaraciones con Letra Chica en Urbana BA, Zabaleta aseguró que el peronismo oficialista está “cada vez más chiquito” y que se volvió una fuerza “cerrada”, que perdió el vínculo con la vida cotidiana de los vecinos. Según su análisis, el internismo y las disputas partidarias lo alejaron de la gente.
En ese sentido, planteó que su armado local es una alternativa amplia, que cruza sectores y prioriza la voz de los vecinos por sobre la de los dirigentes políticos. “El protagonista tiene que ser el vecino, no el dirigente”, expresó, en línea con una campaña que busca diferenciarse del peronismo tradicional y de las estructuras partidarias más rígidas.
El exjefe comunal también se refirió al avance de Javier Milei en el electorado y remarcó que su llegada al poder no fue mágica ni casual. “No lo trajo Papá Noel ni los Reyes Magos, lo votó la gente”, sostuvo, para destacar la necesidad de interpretar el cambio de época y entender el descontento social.
Sobre el nuevo esquema electoral, con boletas separadas para legisladores provinciales y concejales, consideró que abre una oportunidad para los espacios locales. “Los vecinos van a poder identificar más rápido a los candidatos y preguntar qué hicimos por Hurlingham”, afirmó.
Zabaleta también hizo foco en uno de los temas más sensibles del conurbano: la inseguridad y el avance del narcotráfico. Denunció que el narcomenudeo “avanza de forma tremenda” en los barrios y criticó la pasividad del Estado ante el fenómeno: “Nadie se hace cargo, todos patean la pelota para arriba”.
En clave provincial, elogió la gestión de Julio Zamora en Tigre, a quien consideró un modelo a seguir por su decisión de «dar un debate seccional» y tomar distancia de las estructuras hegemonizadas por La Cámpora. Según Zabaleta, el gobernador Axel Kicillof «perdió una oportunidad» de liderar una convocatoria más amplia y plural, al no romper con el espacio de Máximo Kirchner.
En tono crítico, recordó las internas del oficialismo en la previa al cierre de listas, cuando —según él— había hasta «20 nombres por cada casillero». “Tuvieron que cortar la luz a las 5 de la mañana”, ironizó, en alusión al caos y las disputas por el armado. «Es la pelea permanente a la que La Cámpora nos tiene acostumbrados. Y muchos ya no lo soportamos más», sentenció.
Finalmente, Zabaleta fue categórico al referirse a la situación en su propio distrito: aseguró que «la sociedad de Hurlingham sufre» el gobierno de La Cámpora», y que la gestión local responde más a los intereses de la organización y de Máximo Kirchner que a las necesidades de los vecinos.

