El exarquero de Chacarita, ahora director técnico, se refirió a su trabajo fuera de las canchas en charla con LaNoticiaWeb. Consultado por la posibilidad de introducirse en la política, sorprendió: “Si surge la posibilidad, sería muy lindo”. Y afirmó: “Siempre estuve muy cercano a San Martín”
Al término del entrenamiento en Agronomía, Jorge Vivaldo, DT de Comunicaciones, se detuvo a hablar con LaNoticiaWeb. El “Flaco”, un hombre identificado con San Martín a partir de lo realizado en sus dos etapas (1998-2002 y 2004-2005) en Chacarita, hoy le toca estar a apenas unas cuadras del distrito. Declarado en quiebra hace algunos años y mirado de cerca por el gremio Camioneros debido al gran predio que posee, el club que dirige pelea por ingresar al Reducido de la Primera B Metropolitana.
La tiene difícil, pero su entrenador se tiene fe: “Hoy estamos a solo tres puntos del quinto puesto, que es lo que aspiramos para pelear por ascender al Nacional”. El fútbol, su labor fuera de las canchas y sus sueños a futuro fueron algunos de los temas en esta extensa nota exclusiva a uno de los referentes del Funebrero.
¿Cómo se planifica con un presupuesto algo acotado como es en “Comu”?
Necesitás de la muy buena voluntad de los jugadores y en este caso la hemos tenido. Tenemos el presupuesto más bajo de la categoría, no tenemos chances de concentrar, de manera que son muchas las ventajas que se están dando. Pero tengo un grupo de jugadores que se esfuerzan mucho y tienen ganas de crecer.
Dirigiste a otros clubes en esta categoría. ¿Qué diferencias notás?
Temperley es grande, con una gran hinchada. Tenés otro tipo de presiones. Tristán Suárez quizás es más parecido a Comu, que es un equipo social pero con la gente que conoce la realidad de esta quiebra. Tristán Suárez te da la chance de poder concentrar y tener buenos predios para entrenar. Acá económicamente no podés lograr esa chance, así que estamos abocados a tratar de lograrlo y equipararlo. El otro día yo daba un ejemplo: nosotros llegábamos acá, el día que jugábamos con Chacarita. Nos juntábamos a las tres de la tarde para jugar a las cinco. Hacía 35 grados y tengo jugadores que vienen que salen de la casa 12 y media y manejando. Quizás el jugador de Chacarita tuvo la suerte de almorzar y dormir una siesta con aire acondicionado. Son pequeñas ventajas que, a la hora del juego, marcan una diferencia. Eso es lo más notorio y lo que te separa de los otros.
¿Eso te ayuda a crecer como DT?
Seguro. Está muy bueno como aprendizaje. De pronto tenés que desarrollar otros aspectos para tratar de equilibrarlo. Éste es un equipo muy táctico y hemos cambiado sistemas dentro de un partido.
¿Incentivás a los jugadores para que hagan actividades fuera de lo futbolístico?
Sí, siempre. Lo hemos charlado y muchos de ellos están cursando estudios terciarios y hasta algunos ya se han recibido de preparadores físicos y trabajan en el club. El jugador tiene que estar preparado para lo que viene después. A los 35 años sos muy viejo para el fútbol, pero muy joven para la vida. Entonces uno tiene que estar listo para seguir haciendo otras cosas.
¿Es importante que el jugador desarrolle una actividad académica?
Es clave. Más que en el jugador, en la sociedad. Siempre hay que estar preparados para lo que puede venir. Siempre fui un tipo de preocuparme, no solo por lo que me pasaba a mí, sino a mi alrededor, en una forma de sentirme útil.
Como vos decís, se te identifica más allá del fútbol. ¿Cómo es el trabajo social que venís realizando fuera del terreno de juego?
Nosotros hemos trabajado mucho con el tema de Atletas de Cristo. No solamente con deportistas sino apoyando diferentes situaciones. A veces a través de eventos, a veces con tareas de mayor continuidad como con los barrios carenciados, chicos de la calle o jugadores de fútbol que viven en pensiones con necesidades. Hoy me encuentro con excompañeros, como el caso de “Paco” Prado (NdeR: ex jugador de Chacarita), que tenía muchos problemas con su familia, pero se estableció y hoy está al frente de una iglesia muy importante en José León Suárez. Muchos de los chicos que hemos ayudado han tenido la suerte de estar mejor. Yo siempre tuve la idea de tener un proyecto. Creo que el fútbol, y el deporte en sí, es una herramienta hermosa para trabajar con los jóvenes, sacarlos de la calle y la droga y darles una alternativa de vida. A mí siempre me hubiese encantado poder tomar exjugadores en diferentes barrios y preparar a los chicos en todo. Me parece que los que conducen, con este tipo de cosas, pueden preparar tipos para el día de mañana. Hoy la sociedad vive a 200 por hora y el que está en la calle y llega a 45 años sin saber manejar una computadora, queda afuera del sistema. Hay muchas cosas para hacer. La mejor experiencia que nosotros tuvimos fue cuando trabajábamos con chicos de la calle y los llevábamos a jugar al fútbol y les dábamos clases de apoyo. Entonces, para participar los chicos tenían que estudiar, que era un incentivo muy bueno. Después hemos celebrado los Días del Niño por mucho tiempo con Luis Gómez, en el barrio Loyola. Siempre estuve muy cercano a San Martín. Cuando estuve en Chacarita colaboré con todo. Más allá de lo benéfico, siempre me llamó mucho lo social.
¿Hoy tenés tiempo para eso?
Sí, porque el fútbol generalmente te lleva medio día, salvo algún doble turno. Así que ocupo el tiempo también con mi trabajo en la iglesia, en la familia y en lo social. Me hace bien involucrarme. Tengo hijos adolescentes y eso no deja de ser un motor para que yo pueda seguir. Sigo con estas actividades porque es lo que me gusta y lo que me hace bien. Yo creo que hay que involucrarse para que esto cambie. Si vos te quedás en tu casa y te conformás con que a vos no te falte nada, la falencia de otro más adelante te va a afectar a vos también. Siempre creí en ayudar porque cada vez que necesité una mano hubo alguien que me la dio a mí también.
¿Toda esa experiencia de vida te ha ayudado para solucionar situaciones puntuales como DT en estos años?
Muchas veces. Acá te encontrás con chicos que vienen de situaciones difíciles en barrios precarios. Más allá del consejo, con la experiencia que uno ha vivido, hay que abocarse al problema y tratar de solucionárselo. Por suerte hemos encontrado buenas respuestas.
¿Creés que la política un buen canal para todo este trabajo que mencionás?
Sí, de hecho lo es. Fijate que abarca distintos aspectos como la acción social, la acción deportiva y la conducción y el gobierno sobre una ciudad. He trabajado en la Secretaría de Deportes de la Provincia, dando una mano con el “Loco” Dalla Líbera, Alejandro Rodríguez y el “Pipa” Gancedo, pero más que nada en eventos. No hemos podido tener una continuidad. Alguna vez les manifesté esta idea de trabajo que tenía y a ellos les gustaba, pero no estaban los recursos para ejecutarla. No es algo que descarto, ojalá algún día pueda aportar desde otro lugar todo este conocimiento y las ganas de que esto cambie para estar un poco mejor.
¿Sos de interesarte en la política? ¿Analizás la gestión de los gobiernos?
Uno tiene que estar empapado. Te digo la verdad, antes mi cabeza solo estaba en el fútbol, la familia y los cercanos y Dios. Hoy uno está mucho más maduro y entonces lo social te afecta directamente. Si por ahí uno decide que necesita formar parte de algo para poder cambiarlo, no te podés quedar de lado porque no te interesa la política. A veces decir “no, la política no me importa” es una frase armada para poder justificarse. Y después terminás hablando de política en cualquier situación. La política tiene que ver con todo. Así que, seguramente, si surge la posibilidad, sería muy lindo poder ayudar desde adentro.
¿Se puede pensar en Jorge Vivaldo dedicado a la política el día de mañana?
Sí, ¿por qué no? Me encantaría poder ayudar socialmente. En el caso de San Martín, todo el mundo lo sabe: yo soy hincha de Chacarita, me enamoré del club, viví los momentos más importantes de mi vida y me encantaría devolverle a la gente, desde otro lugar, todo el cariño que me han dado.

