El diputado provincial del radicalismo habló sobre la presentación que legisladores opositores realizaron en la Corte Suprema para suspender el Pacto Fiscal bonaerense. Además, opinó del encuentro entre distintos dirigentes opositores con el gobernador De La Sota y habló sobre el armado de la UCR.
Jorge Luis Silvestre es diputado provincial de la UCR, oriundo de 9 de Julio, y dialogó con LaNoticiaWeb sobre la presentación que todo el arco opositor realizó en la Corte Suprema para pedir la anulación del Pacto Fiscal en la provincia de Buenos Aires. Habló de los números de Scioli y del armado radical.
Siempre se comenta que en el interior bonaerense es donde “hace el aguante” la UCR.
Con la militancia puede ser. Tal vez porque es una militancia mucho más personal, donde no juegan tanto los aparatos políticos y hay un mano a mano entre los votantes y los intendentes. Es más difícil en grandes centros urbanos donde caminas una cuadra y ni siquiera se conocen los vecinos, y entran a jugar los medios de comunicación y estructuras económicas.
Hace pocos días los diputados de la oposición bonaerense se presentaron en la Corte Suprema para pedir que se modifique lo establecido en el Pacto Fiscal de 1992.
Tiene un antecedente. Un mes antes, los mismos bloques se habían expresado en tratamiento legislativo y el oficialismo no lo permitió. Se pide que cuando se volvió a estatizar el ANSES, lo que le correspondía a las provincias sea ejecutado. Es un dinero cercano a los 14 mil millones de pesos. El problema que tuvo la provincia para pagar los aguinaldos era sobre 1.600 millones. Queremos que la Corte Suprema haga lugar al reconocimiento que le corresponde a la provincia. Esto también tiene un trasfondo político, porque se le está pidiendo al gobierno de la provincia de Buenos Aires que actúe en defensa de los intereses de los bonaerenses.
¿Quiénes participaron de esta presentación?
Los presidentes de bloques de la oposición.
¿Toda la oposición se puso de acuerdo?
Todos.
¿La postura de De La Sota en Córdoba puede marcar un camino a seguir por el resto de los gobernadores, y ser un punto de inflexión en el reclamo de la coparticipación?
Si. Desde el punto de vista institucional ha sido el primer gobernador que se animó a desafiar al poder central. Esto lleva a que otros gobernadores no oficialistas, que no son muchos, tomen el mismo camino ya que el gobierno nacional tomó la decisión política de ser cada vez más unitario. Concentran cada vez más poder y riquezas para repartir discrecionalmente entre los que se portan bien y castigar a los que se portan mal.
¿Cuál es su apreciación respecto a la actitud que tiene el gobernador con estos temas?
Los gobernadores han ido delegando poder político y económicos al gobierno central porque creían que iban a ser “convidados”, y se encuentran en una situación muy precaria donde no se animan ni siquiera a ejercer el rol de obrantes ara pedir y exigir lo que les corresponde. El Fondo de Reparación del Conurbano era un porcentual de un impuesto nacional, y quedó congelado en un monto fijo que hoy son 620 millones de pesos y deberían ser 4.700 millones. Allí hay otra concentración económica de la nación en detrimento de la provincia de Buenos Aires. Aunque dejó de percibir muchos ingresos, la provincia también debería mejorar su administración, en cuanto a la ejecución del gasto y a la decisión política de ejecución de obras, etcétera. Quiero dejar aclarado que los dos gobiernos se diferencian muchísimo en el diálogo político. Los intendentes están reclamando algunas cosas en este marco de crisis económica, pero por lo menos hay diálogo con el gobierno bonaerense.
Algunos gremios, como ATE, denuncian ajustes en salud y educación. ¿Este es el año del ajuste en la provincia?
Para poder aumentar impuestos primero hay que mostrar que se administra bien con lo que hay. En Salud y Educación están empezando a mirar con lupa los gastos, y en la posición venimos denunciando hace tiempo el desmanejo de control. Lo venimos diciendo hace rato. Estoy de acuerdo en que se controle, es imposible sino administrar algo. También hay que controlar otras cosas. A veces miramos las hormigas y se nos pasan los elefantes. La obra pública provincial hay que empezar a controlarla, hay que mirar los costos. También hay que ser más austeros. Hay que controlar el circuito de los grandes recursos.
Hubo una reunión en Capital con De La Sota y varios dirigentes de la oposición, como De Narváez, Biolcatti, y Oscar Aguad por el radicalismo. ¿Puede ser un primer paso par aun trabajo conjunto?
A nivel personal yo acompaño todo lo que sea diálogo. Nuestra función es encontrar soluciones. Pero para avanzar en un entramado político hay que tener los resguardos necesarios. A veces las alianzas tienen características desventajosas en la aplicación del uso del poder. Pero el diálogo tiene que estar, para que la oposición tenga puntos comunes para enfrentar este modelo prepotente, hegemónico y poco progresista. El ciudadano común nos dice que la situación que vivimos no amerita las divisiones.
Algunos dirigentes radicales no saben para donde ir. Por un lado existen estas charlas y por el otro está la posibilidad del Frente Amplio Progresista.
Cuando uno conversa en privado con todos estos dirigentes, y ponemos sobre la mesa los puntos comunes, nos encontramos con una sorpresa. La mayoría son puntos en común. Hay diferencias con las estructuras de poder de cada partido. Hay que trabajar con responsabilidad y seriedad para limar esas diferencias. El diálogo es igual para el FAP o De La Sota.
¿La UCR puede ir por su cuenta?
El partido va a tomar una decisión en su debido momento. Creo que antes de tomar una determinación hay que tener instancias de diálogo. La sociedad va a premiar a aquel que tenga la capacidad de lograr la unir para alcanzar un cambio de modelo.
