No sabemos cómo conservar el valor de los ahorros a lo largo del tiempo. Lo más seguro podría ser invertir en activos físicos, pero hay que ver su rendimiento. En cuanto a las monedas de papel, se ha producido una fuerte caída de las tasas de retorno mundiales de los distintos activos financieros
No sabemos cómo conservar el valor de los ahorros a lo largo del tiempo. Lo más seguro podría ser invertir en activos físicos, pero hay que ver su rendimiento. En cuanto a las monedas de papel, se ha producido una fuerte caída de las tasas de retorno mundiales de los distintos activos financieros. Como ejemplo citamos la tasa de referencia de los Fed Funds de la Reserva Federal, hoy en 0,25% anual. Generalmente, esa tasa estaba por encima de 5% , por varios años llegó al 8%, e incluso en algunos períodos fue del 18% anual. Sólo en casos excepcionales, en el pasado, se ubicó en el 1% anual. Lo que pagan los bancos internacionales por los plazos fijos está muy relacionado con esta evolución.
Por otro lado, los bonos del Tesoro americano a 10 años rinden sólo el 1,9% anual. Lo mismo podemos decir de las tasas en Japón y casi lo mismo en la Unión Europea. Además, cada tanto aparece un programa de gobierno de "dinero fácil" como los Quantitative Easing 1 y 2 y posiblemente 3 de EE.UU. y ocurre lo mismo también en otros países. Todo esto hace pensar que, con el tiempo, se puede producir una fuerte desvalorización de las monedas de papel (dólar, euro, yen, y demás), es decir, inflación. Por este motivo estos rendimientos nominales pueden llegar a ser incluso negativos en términos reales.
