
Cuba volvió a recibir este miércoles un apoyo abrumador de la comunidad internacional en su denuncia del embargo estadounidense, con la aprobación en la Asamblea General de la ONU de una resolución que exige el levantamiento de las sanciones y a la que se opuso nuevamente Estados Unidos a pesar del cambio de Gobierno en ese país.
Hubo tres abstenciones: Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Colombia.
El Gobierno de Jair Bolsonaro, que se opuso por primera vez a la resolución en la última votación de 2019 -el año pasado no hubo sesión por la pandemia-, con el republicano Donald Trump en la Casa Blanca, en esta oportunidad no asistió a la sesión.

«Ningún gobierno debe silenciar a sus críticos mediante violaciones de sus derechos humanos. Estados Unidos se opone a esta resolución», afirmó.
El bloqueo superó los 5.000 millones de dólares en pérdidas para la economía de Cuba por primera vez el año pasado, dijo en tanto el Representante Permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia.
«El daño total de la economía cubana por las sanciones estadounidenses en 2020 aumentó en casi un 30 por ciento en comparación con 2019 y por primera vez superó los 5.000 millones de dólares estadounidenses», dijo Nebenzia.
Una sola vez, en 2016, Washington se abstuvo de votar en contra de la resolución cubana de condena al embargo, en un contexto de acercamiento del Gobierno de Barack Obama hacia la isla.
Luego Trump (2017-2021) dio marcha atrás a ese histórico acercamiento: volvió a declarar al país comunista como estado patrocinador del terrorismo e impuso cerca de 250 nuevas sanciones contra Cuba.
Las medidas provocaron una crisis de energía y combustible, restringieron los viajes de turistas estadounidenses a la isla y el envío de remesas de cubano-estadounidenses a sus familiares en Cuba.
El actual presidente estadounidense, Joe Biden, que como vice de Obama participó en la política de acercamiento con Cuba, no ha revertido ninguna de las sanciones impuestas por Trump desde su llegada a la Casa Blanca en enero.
No obstante, en su campaña había prometido hacerlo y había señalado que la línea dura de Trump contra Cuba «no ha hecho nada para avanzar en la democracia y los derechos humanos» en la isla.
Biden necesita mantener el vínculo con dos senadores de línea dura contra Cuba, el demócrata Bob Menéndez (Nueva Jersey) y el republicano Marco Rubio (Florida), a quienes necesita para confirmar en la cámara alta a miembros de su equipo, explicó a AFP el experto en política latinoamericana Christopher Sabatini, de Chatham House.
