Jefes comunales de distintos sectores del PJ bonaerense advierten por el nivel de confrontación entre el gobernador y el kirchnerismo y exigen acuerdos para ordenar la estrategia rumbo a 2027.
En medio de la creciente tensión entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y la expresidente y vice, Cristina Fernández de Kirchner, un grupo de intendentes peronistas comenzó a reclamar que ambas partes vuelvan a sentarse a dialogar para intentar encaminar la discusión interna y definir un horizonte político de cara a las elecciones de 2027.
El pedido no surge únicamente de dirigentes que intentan mantenerse al margen de la disputa. También incluye a algunos jefes comunales alineados con uno u otro sector, aunque alejados de los núcleos más duros. La preocupación atraviesa distintas terminales del peronismo bonaerense y apunta a evitar que la fractura siga profundizándose.
La relación entre Kicillof y Cristina atraviesa uno de sus momentos más distantes. La última conversación entre ambos ocurrió en octubre de 2025, cuando el gobernador visitó a la exmandataria en el departamento de San José 1111, donde cumple su condena. Tampoco volvió a haber contacto entre Kicillof y Máximo Kirchner tras las tensas negociaciones por el cierre de listas bonaerenses del año pasado.
«Trato de ser un puente entre las partes, pero es muy difícil», le reconoció al portal Letra P un intendente de la Tercera sección electoral. El jefe comunal consideró que, aun cuando cada espacio mantenga su propia construcción política, resulta «necesario” encontrar “puntos en común”, volver a “hablar” y empezar a definir una estrategia electoral conjunta. Además, pidió coordinar acciones “más serias” para “mejorar la situación de Cristina”.
Las diferencias se agravaron luego de los cuestionamientos del kirchnerismo hacia Kicillof por considerar insuficiente su postura pública en defensa de CFK. Hoy, según admiten distintos sectores del PJ, los puentes políticos están completamente deteriorados y el vínculo entre los dirigentes más cercanos a ambos espacios permanece interrumpido.
“Autoflagelarnos no sirve de nada, tiene que haber más mesas de diálogo”, se quejó un dirigente del conurbano norte con mayor cercanía al kirchnerismo que al gobernador. En la misma línea, reclamó “estrategias de fondo y coordinadas” y lanzó una advertencia sobre el futuro del espacio: “Confío en que se ordene, porque, de lo contrario, vamos a hundirnos nosotros mismos y al peronismo”.
Dentro del oficialismo bonaerense también hay voces que intentan bajar la tensión. Un intendente alineado con Kicillof sostuvo que el enfrentamiento terminará cediendo con el tiempo. “Cuando a los muchachos se les acabe la pirotecnia, se hablará. No se puede hacer de otra manera”, afirmó al referirse a las recientes acciones de La Cámpora. Luego agregó: “No hay diálogo, pero estamos trabajando en tender puentes”.
Algunas declaraciones públicas profundizaron aún más las diferencias internas. Oscar Parrilli aseguró durante el Congreso del PJ que cualquier candidato presidencial será “trucho” mientras CFK permanezca detenida. Por su parte, Sergio Berni sostuvo que si Kicillof no acepta la conducción de Cristina “buscarán otro candidato”. También hubo repercusiones por los dichos de Teresa García, quien deslizó la posibilidad de impulsar una figura similar a la de Héctor Cámpora.
En las últimas horas, el ministro bonaerense Andrés Larroque volvió a tensionar el escenario al afirmar que “la conducción gubernamental no puede estar disociada de la conducción política”. Desde el entorno de Kicillof respondieron con dureza y un funcionario provincial calificó los cuestionamientos camporistas como “el síntoma de una organización en disolución”.
