A ocho meses del cierre de la planta en Pilar, 300 trabajadores siguen sin cobrar indemnizaciones ni sueldos y sostienen el reclamo con un locro solidario para visibilizar el conflicto.
A ocho meses del sorpresivo cierre de la fábrica de porcellanato ILVA en el Parque Industrial de Pilar, los 300 trabajadores despedidos continúan sin percibir indemnizaciones ni haberes adeudados. La situación, lejos de resolverse, se profundiza y mantiene a las familias afectadas en un escenario de incertidumbre y vulnerabilidad.
El 29 de agosto pasado, los empleados recibieron la noticia de la paralización de la planta y sus despidos. Desde entonces, según denunciaron voceros de los operarios, “no han percibido un solo peso”. Frente a este panorama, los trabajadores se organizaron para sostenerse colectivamente mientras reclaman una respuesta por parte de la empresa.
Como parte de esas acciones, el próximo 1° de mayo realizarán un locro solidario. La iniciativa busca no solo garantizar un plato de comida para las familias afectadas, sino también visibilizar el conflicto que, hasta el momento, no encuentra soluciones. Además, habrá porciones a la venta para recaudar fondos.
Supervivencia día a día
Desde el cierre, las 300 familias atraviesan una dura realidad económica. Muchos dependen del Fondo de Desempleo, que ronda los 322 mil pesos, mientras otros recurren a changas o trabajos informales para generar ingresos. Algunos lograron reinsertarse laboralmente, aunque advierten que el contexto es adverso, especialmente para quienes superan los 45 años.
“Entramos a la empresa entre los 19 y 22 años y hoy, con más de 45, nos dejaron fuera del sistema laboral”, expresaron con preocupación.
Acampe y reclamos
Desde el mismo día del cierre, los portones de la planta permanecen cerrados con candado. Allí, los trabajadores mantienen un acampe permanente, primero con la esperanza de retomar la actividad y luego para evitar un posible vaciamiento.
En estos meses llevaron adelante distintas medidas de protesta, como escraches a directivos, bloqueos en el Parque Industrial y cortes en la autopista Panamericana. Sin embargo, denuncian que hasta ahora no hubo respuestas concretas.
El reclamo sigue siendo claro: exigen el pago urgente de lo adeudado y una solución que permita cerrar un conflicto que, ocho meses después, continúa abierto.
