"En Europa nos esperan y nos miran", aseguró el socialista en su discurso de investidura como nuevo mandatario de Francia.
El nuevo presidente de Francia, François Hollande, recalcó hoy su intención de abrir "una nueva vía" en Europa, en su primer discurso tras haber sido investido oficialmente como jefe del Estado. "En Europa nos esperan y nos miran. Para superar la crisis que nos afecta, Europa necesita crecimiento y solidaridad", señaló el nuevo mandatario galo, quien dijo que propondrá al resto de socios europeos "un nuevo pacto" que unirá la necesaria reducción del gasto público con "la indispensable estimulación de la economía".
Conformemente al protocolo, Hollande llegó a las 10 de la mañana (las 5 de la Argentina) al Palacio del Elíseo junto a su esposa Valérie Trierweiler y recorrió la alfombra roja desplegada en el patio de honor del edificio. Nicolas Sarkozy bajó las escaleras de la entrada para recibirlo al pie de ellas. Tras un saludo y un apretón de manos, los dos hombres se retiraron hacia el interior, donde Hollande estrechó también la mano de François Fillon, primer ministro de Nicolas Sarkozy durante cinco años.
El presidente saliente y el electo se dirigieron luego al despacho presidencial para una reunión a puertas cerradas, que se extendió media hora. Posteriormente, Sarkozy, acompañado por su mujer, Carla Bruni, salió del Elíseo por esa misma alfombra roja poco antes de que se iniciara el acto oficial de investidura, que concluyó con un discurso y 21 salvas de cañon.
Contribuir a la paz en el mundo y movilizar todas las fuerzas del país fueron otros de los propósitos que se marcó para estos cinco años de mandato, en los que apuntó que ejercerá el poder con dignidad y ejemplaridad. El socialista insistió en que "en un mundo tan inestable" es necesario proteger no solo los valores sino también los intereses, e hizo referencia a la necesidad de "reciprocidad" en los intercambios comerciales de la Unión Europea con el exterior.
En ese acto solemne, en el que el presidente del Consejo Constitucional, Jean-Louis Debré, le comunicó oficialmente el traspaso de poderes, Hollande dijo ser consciente de la difícil situación del país, con "una deuda masiva, un crecimiento débil, un desempleo elevado, una competitividad degradada y una Europa con dificultades para salir de la crisis". Pero subrayó que no hay razones para la "fatalidad" si se movilizan todas las bazas de Francia, entre las que citó la productividad de los trabajadores, la excelencia de los investigadores, el dinamismos de los empresarios y la calidad de los servicios públicos.
"El país necesita tranquilidad, reconciliación" y "es el papel del presidente de la República contribuir a que todos los franceses vivan juntos sin distinción", recalcó Hollande, quien el pasado 6 de mayo se alzó vencedor de las elecciones con el 51,6 % de los votos. El nuevo presidente insistió en que "la lealtad, la competencia y el servicio del interés general serán los únicos criterios" en la toma de sus decisiones, entre las que puso como primera condición la recuperación de la confianza y la unidad de la nación.
Agencias AFP, AP, EFE y DPA
