El intendente de San Isidro asistió a la primera de las instancias definitivas del torneo de la URBA, que volvieron el fin de semana a San Isidro.
El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, participó del gran clásico de los clásicos sanisidrenses: el partido CASI-SIC, donde los zanjeros dieron vuelta el partido -venía ganando el CASI 19-6-, y lograron un ajustado 20-19 que los clasificó a las semifinales del torneo Top 14 de la Unión de Rugby de Buenos Aires, que se jugarán en el distrito (como todas las instancias finales).
"Está bárbaro que vuelva a jugarse en San Isidro. Es una gestión conjunta del Municipio con todos los clubes; desde hace mucho años veníamos bregando para que la URBA volviera a traer las finales al barrio", celebró Posse.
Vecinos, ex- jugadores, entrenadores y fanáticos del rugby de todos los clubes llegaron junto a sus familias a vivir este clásico. El intendente resaltó el clima siempre amigable de los partidos: "La gente está contenta, los chicos andan solos, prácticamente el rugby no necesita gasto de seguridad, hay hinchada, pero siempre se vive con alegría".
A este nuevo duelo no faltaron muchas caras conocidas: Javier Pérez Cobo, ex Puma y hooker del SIC; el "Oso" Conti, head coach de la División Superior; el concejal Andrés Rolón, entrenador de menores zanjero; el ex apertura Rafael Madero, padre de Benjamín; Alejandro el "Osito" Conti, actual entrenador de Belgrano; el ex entrenador de los Pumas, Marcelo "Tano" Loffreda; Andrés Cash y Nacho Fernández Madero, preparador físico de los Pumas; Gabriel Travaglini y Eliseo "el Chapa" Branca.
Las tribunas empezaron a llenarse de colores y los cánticos y las banderas coparon la escena. "Era hora de que San Isidro volviera a tener protagonismo. Ir a La Plata los últimos años, cuando hay tantos clubes que son de acá, era un problema, queda lejos para todo el mundo y se disfruta más así", comentó Inés Morra, vecina de San Isidro que asistió al encuentro junto con sus hijos y una amiga.
"Estamos felices los sanisidrenses, de haber trabajado y haberlo logrado y ahora por tres años -éste y dos más- se jugará acá", festejó Mario Scuderi, subsecretario de Deportes de San Isidro.
Mariana Rivas, simpatizante del CASI, confesó: "Nunca me pierdo un partido, estoy enamorada del Club; además mi marido, Federico Böck, es ex jugador del CASI y no podía perderme este clásico". A pocos metros de ellos, cinco chicos de 10 años, en grupo, coreaban una canción alentando a la Academia, que por esos momentos aún iba primero en el marcador.
En cuanto a los pronósticos, cuando promediaba el partido, Scuderi dijo: "Sea cual fuere el resultado estoy tranquilo porque uno de los dos quipos de San Isidro va a pasar a semifinales". Posse destacó: "Toda la ciudad se prepara para recibir a los jugadores, a los distintos clubes de Buenos Aires, para ver rugby que corre un poco en el ADN de todos los sanisidrenses".
El SIC, después de un segundo tiempo con viento a favor, y un drop decisivo en los últimos minutos de Santiago Méndez, similar al ejecutado tiempo atrás por Benjamín Madero, le devolvieron la sonrisa al SIC y silenciaron al CASI.
Ahora, los de Boulogne enfrentarán en semifinales a Hindú ya clasificado. La otra de las semifinales la disputarán Newman, que venció a Belgrano 22 a 18, y CUBA que clasificó segundo en el Top 14.
CAMPAÑA SOLIDARIA
El intendente aprovechó la ocasión, y las más de 10.000 personas del público, para lanzar una campaña solidaria: invitó a los vecinos a practicarse pequeñas extracciones de sangre en las doce carpas que instaló la Secretaría de Salud Pública del Municipio en el CASI, para promover que haya un espectro más amplio de clasificaciones de compatibilidad de sangre para las personas que necesiten un transplante de médula ósea.
En relación a la campaña de donación, Inés Morra se sumó a la iniciativa y comentó entusiasmada: "Me encanta la propuesta. Apoyo y convoco yo también, tenemos que pensar que son sólo unos minutos y tomar conciencia de que un ratito de tu tiempo le puede salvar la vida a alguien”.
Las muestras recolectadas se enviarán al Registro Nacional de Donación de Médula Ósea. De esta forma, cuando alguien necesite un trasplante, su ADN será cotejado con ese archivo, para establecer la compatibilidad que, para este tipo de intervenciones, debe ser del ciento por ciento.

