El Ministro de Justicia bonaerense visitó el Colegio de Abogados de San Martín y dejó polémicas declaraciones. Repasó los principales problemas del Servicio Penitenciario, dijo que es difícil construir cárceles nuevas, que hay que ocuparse de los presos con una mirada inclusiva y dejar de lado el discurso de las penas severas y la baja de inimputabilidad. Quiere hacer reformas en los Códigos Penal y Civil.
El Ministro de Justicia bonaerense visitó el Colegio de Abogados de San Martín y dejó importantes definiciones sobre su gestión
“El Sistema Penitenciario Bonaerense debe estar integrado al Sistema de Seguridad. Policía, la ley, justicia y sistema carcelario son las cuatro patas de la misma mesa. Hoy hay un reingreso del 50%, solo en Buenos Aires, sin contar los reingresos en establecimientos federales o en otros países. Eso es un malgasto del Estado”, dijo Ferrari.
“Tenemos cárceles construidas hace 150 años. La más nueva tiene 15 años de antigüedad. Hay hacinamiento. Tenemos más de 33 mil presos, más de 3 mil detenidos en comisarías, y más de 1.500 con pulseras. No se va a poder solucionar. Tengo que ser sincero. El problema del hacinamiento no se va a resolver en estos cuatro años. Es imposible, y es responsable decirlo. Pero vamos a avanzar sobre otras cosas que nos van a ayudar a reducir o mejorar la población carcelaria”, se sinceró Ferrari.
Luego, el Ministro detalló: “Necesitaríamos una cárcel nueva por año. Y lleva casi tres años construirla. Con un valor de dos mil millones cada una. O hacemos cárceles o hacemos hospitales. Por eso les hablé de recursos y de la selectividad de gastos. Pero pensamos alternativas con el presidente y la gobernadora. Estamos en una situación gravísima. La sobrepoblación no se puede resolver hoy. Intentaremos mejorar el trabajo y la educación en las cárceles. Hoy casi ningún taller laboral o educativo funciona. Pero lo vamos a modificar. Es el tema por el que más me insultan, incluso los amigos. Me dicen que los presos se tienen que pudrir en la cárcel. Pero está mal, porque sino el único rol de la cárcel es educar para el delito, y uno preso que sale no tiene ni trabajo ni formación y es obvio que el único camino que le queda es delinquir y volver a caer preso”.
“Hay que ocuparse de los presos. La única pena que permite la Justicia es la privación de la libertad. Debemos garantizar la salud, el trabajo y la educación”, cerró Ferrari.
Además, el ministro avisó que es difícil gestionar cuando las prioridades en el uso del Presupuesto son otras. “Gran parte de los problemas de la Justicia y del Servicio Penitenciario Bonaerense dependen de los recursos. Por eso hay que, lamentablemente, ser selectivos”, comenzó diciendo.
“Queremos reorientar el proceso penal orientando hacia la víctima. Ya enviamos dos proyectos al Parlamento. La víctima debe ser una privilegiada en el proceso. Debe ser escuchada e informada sobre todo el desarrollo de la pena”, expresó Ferrari. Y adelantó que se lanzará una convocatoria para elaborar un nuevo Código Procesal Penal.
Además, se avanzará en un nuevo Código Procesal Civil y Comercial, y un nuevo Código Contravencional. “Está muy viejo. El estado debe intervenir antes de que se hagan los delitos. Hay muchos buenos jueces correccionales”, dijo Ferrari, y definió su postura sobre la punibilidad: “No se trata de bajar la edad o aumentar penas. Hay que intervenir antes. Un menor siempre empieza por una riña, luego algún disturbio más, luego un robo menor. Hasta que llega a la instancia de matar a alguien, el menor ya le avisó al Sistema al menos cinco veces. Hay que intervenir antes, porque después vienen todos los debates de mano dura, o bajar edad de inimputabilidad”.
Y agregó: “Un país seguro no depende de leyes más duras. Un país seguro es aquel donde se realizan las capturas, se dictan sentencias, y se cumplen efectivamente esas sentencias. Si alguno de esos pasos no se cumple, aquel que viola la ley sabe que puede aprovechar cualquier fisura del sistema”.
