enunciaron un proceso de “desmantelamiento” del sistema científico-tecnológico, señalando recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo y vaciamiento de capacidades acumuladas durante décadas en el sector nuclear.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una jornada de fuerte tensión tras la notificación del vencimiento de contratos a cerca de 350 trabajadores y trabajadoras contratadas, quienes comenzaron a recibir comunicaciones oficiales a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE) sin certezas sobre su continuidad laboral a partir del 1° de julio.
Según relataron los propios trabajadores, las notificaciones se multiplicaron desde las primeras horas del día e impactan en profesionales, técnicos, investigadores y personal especializado que cumple funciones en áreas consideradas críticas para el desarrollo nuclear argentino.
En paralelo, los trabajadores afectados comenzaron a concentrarse en la sede central del organismo para reclamar la renovación de la totalidad de los contratos y exigir respuestas inmediatas por parte de las autoridades. Sin embargo, hasta el momento denunciaron que la conducción de la CNEA se negó a recibir a los representantes gremiales, lo que profundizó el conflicto.
La situación genera malestar dentro del organismo, ya que —según señalaron fuentes del sector— en días previos habían circulado versiones internas que indicaban la posible renovación de los contratos hasta fin de año, lo que contrasta con las notificaciones efectivamente enviadas.
Desde las organizaciones gremiales, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN) acompañaron las medidas de fuerza y reclamaron la renovación inmediata de todos los contratos, además de la apertura urgente de una instancia de diálogo.
En ese marco, denunciaron un proceso de “desmantelamiento” del sistema científico-tecnológico, señalando recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo y vaciamiento de capacidades acumuladas durante décadas en el sector nuclear.
Mientras tanto, los trabajadores continúan concentrados frente a la sede central de la CNEA a la espera de una definición oficial que despeje la incertidumbre sobre su futuro laboral y el funcionamiento de áreas estratégicas del organismo.
