Ariel y Alfa tienen una rivalidad imposible de ocultar y esta vez terminaron a los gritos
Se acerca una nueva gala de nominación en la casa más famosa del país y el clima de tensión es absoluto. Aquellos que se llevaban mal ahora se llevan pésimo, al punto de intentar ni hablarse. Este es el caso de Walter y Ariel, que fueron salvados por el público en la última gala de eliminación.
Ariel quedó mano a mano con Coti y tras la eliminación de la correntina decidió destacar la importancia del voto telefónico. Se acercó para comentarseló al Alfa, que ya fue salvado de la placa en numerosas oportunidades, pero la charla fue todo menos amena.
Ariel: —Qué lindo, Alfa, que nos salvó la gente, eh. Tenías razón, eh. El apoyo de la gente es…
Alfa: —La gente ve todo. Ve a los garcas, a los mentirosos, los que actúan y a los que tratan de tirar mierda a los demás para ensuciarlos. La gente ve todo.
Ariel: —Claro, boludo.
Alfa: —Yo te recibí con la mejor e intentaste tirarme mierda desde el primer momento. Intentaste tirarme mierda en la cena. Entonces, te lo vuelvo a decir: ¡no me hablés más! A ver si entendés. Yo le hablo a la gente que tengo ganas y con la gente que estoy bien.
Ariel: —Bueno, yo te voy a hablar.
Alfa: —No, te lo pido por favor. Esto es de a dos. No me hables más.
Ariel: —Tenemos que vincularnos.
Alfa: —No, padre, con vos no me quiero vincular de ninguna manera.
Ariel: —Mientras estemos acá…
Alfa: —Bueno, no me interesa. Hacé de cuenta que no existo. Hacé de cuenta que soy un mueble.
Ariel: —Cualquier cosa, menos la agresión.
Alfa: —No te estoy agrediendo. Te estoy pidiendo por favor. Vos estás haciendo algo que yo no quiero.
Ariel: —Te estoy hablando.
Alfa: —No quiero que me hables, me estás agrediendo.
Ariel: —¿Ah, sí? ¡Andá!
Alfa: —No me interesa tener ningún tipo de vínculo con vos. Ninguno.
Ariel: —Te voy a hablar, boludo. No me queda otra.
Alfa: —No me hables, hermano. Hablá con otro, hablá con el ciervo, conmigo no hables mas. Quedó claro, ¿no? A mí, la gente hipócrita, los manipuladores, no me interesan.
Ariel: —¿Yo soy todo eso?
Alfa: —Sí, entonces no me interesa. Es lo que yo creo. Como desde el primer momento, que intestaste utilizar la persona vulnerable y toda esa historieta… No me interesa que me hables. ¿Está claro? Ni «buen día» me digas porque no me interesa.
Ariel: —Te voy a hablar porque no me queda otra. No me importa lo que te interesa a vos, estamos acá para hablar, boludo.
Alfa: —Yo estoy para hablar con las otras 12 personas que están acá, no con vos.
Ariel: —Te voy a hablar, papito mío, de corazón.
Alfa: —¿Qué papito mío?
Ariel: —Te voy a hablar. Ahora más que nunca. Hasta que me saques te voy a hablar. Todos los días.
La discusión que comenzó en la cocina y se extendió al jardín dejó en claro que el juego de Ariel es molestar al Alfa, enloquecerlo. Walter, más tarde, le pidió al jugador que no se meta en la pileta ya que había puesto el decantador y queria pasarle el barrefondo, le explicó que debía esperar tan sólo diez minutos. Ariel decidió meterse igual y Alfa susurró por lo bajo «Es un pelotudo, ¿que va a ser?».
