El encuentro reunió a familiares, organizaciones sociales, dirigentes políticos, sindicatos, organismos de derechos humanos y vecinos de la región..
Una inusual postal política se dio este sábado en Boulogne, donde dirigentes de distintos sectores participaron de un acto en homenaje a las víctimas de los Fusilamientos de José León Suárez, al cumplirse 70 años de uno de los episodios más emblemáticos de la historia argentina.
La actividad se realizó en el Barrio Obrero, lugar donde vivían Nicolás Carranza y Francisco Garibotti, dos de las víctimas asesinadas en junio de 1956 durante la dictadura encabezada por Pedro Eugenio Aramburu. El encuentro reunió a familiares, organizaciones sociales, dirigentes políticos, sindicatos, organismos de derechos humanos y vecinos de la región.
Entre las presencias más llamativas estuvo la del exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien compartió la jornada con referentes del peronismo como Juan Grabois, diputado nacional y vecino del Barrio Obrero; la diputada nacional Teresa García; el histórico dirigente Fernando “Pato” Galmarini; y la presidenta del Partido Justicialista de San Isidro, Marcela Durrieu. También participó la diputada nacional Fernanda Miño, además de concejales y referentes de distintos espacios políticos.
El acto fue impulsado por familiares de Carranza y Garibotti junto a la Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, y se desarrolló en el mismo barrio donde ambos residían antes de ser asesinados, una historia que años más tarde fue reconstruida por Rodolfo Walsh en el libro Operación Masacre.
La jornada incluyó presentaciones artísticas con la participación del músico Lito Vitale, además de Les del Poli, De Puro Gusto y La Hilacha. Además, quedó inaugurado un mural en homenaje a Carranza y Garibotti, impulsado por la Biblioteca Popular de Boulogne y realizado por las artistas Melisa Blois y Dani Kaffee Flash.
Tras la actividad, familiares de las víctimas agradecieron el acompañamiento de vecinos, organizaciones y espacios culturales que colaboraron en la organización del homenaje, y remarcaron la importancia de mantener viva la memoria de Carranza y Garibotti a siete décadas de los fusilamientos.
La convocatoria reunió a decenas de vecinos y militantes en una jornada atravesada por la memoria y el recuerdo de dos hombres cuya historia quedó ligada para siempre al Barrio Obrero y a uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina.

