El dirigente social, cada vez más crítico del armado dentro de la coalición Fuerza Patria, pone en jaque la estrategia de unidad de cara a las próximas elecciones nacionales, agitando el tablero político en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
El dirigente social Juan Grabois está tensando al máximo las costuras del peronismo al poner en duda la estrategia de unidad y postularse para encabezar una lista propia de diputados en la provincia de Buenos Aires. Descontento con el rumbo y la metodología del armado de la coalición Fuerza Patria, su espacio, Patria Grande, se aleja de un posible acuerdo con figuras como Sergio Massa y Guillermo Moreno, y altera los planes del oficialismo a pocas semanas del cierre de listas.
El malestar de Grabois se fundamenta en dos ejes principales. El primero es un hecho concreto: su exclusión de la «mesa chica» que definió las candidaturas provinciales, un proceso que buscó sintetizar las diferencias internas del peronismo en una lista de unidad sin su participación.
El segundo es una fuerte sospecha sobre el armado en la Capital Federal, donde creen que el operador político Juan Manuel Olmos confeccionará una lista «para devolver favores» a sectores que aceptaron candidaturas secundarias en el pasado. Desde Patria Grande están convencidos de que se trata de una estrategia que da por perdida la elección en la ciudad, y no están dispuestos a convalidarla.
A pesar de los intentos por mantener la cohesión, algo se rompió. El pasado 14 de julio, se realizó un encuentro clave encabezado por Mariano Recalde, operador de Máximo Kirchner en la Ciudad, con representantes de Axel Kicillof, Sergio Massa, el propio Grabois, Juan Manuel Abal Medina (Movimiento Evita) y enviados de Guillermo Moreno. En esa reunión, Recalde había afirmado: “Es urgente y necesario que nos unamos, no solo para enfrentar este modelo de ajuste, sino también para presentar una alternativa que nos permita ganar en octubre”.
Sin embargo, tras ese cónclave, Grabois y su círculo íntimo decidieron pasar a la ofensiva y cuestionar públicamente la unidad. La primera en hacerlo fue la exlegisladora Ofelia Fernández, quien aspira a una banca como diputada nacional y se mostró dispuesta a competir por fuera de la coalición.
«Ofelia»:
Por los comentarios de Ofelia Fernández sobre las listas del peronismo para las elecciones en la provincia de Buenos Aires pic.twitter.com/eVk3fNHIGl— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) July 24, 2025
“Creo humildemente que no es lo mejor para el peronismo ir unidos a las elecciones nacionales”, declaró Fernández. “Hay que asumir la conflictividad interna y convertirla en un esfuerzo por encontrar mejores ideas. Si hay dos o tres candidatos, todos se ven obligados a mejorar”, argumentó, abriendo la puerta a una ruptura.
La postura generó un inmediato malestar en La Cámpora, que hasta ahora intentaba contener al dirigente social. «Lo que plantean es inconveniente», señalaron fuentes del espacio a MDZ, explicando que, con el sistema D’Hondt de reparto de bancas, dividir los votos en dos listas podría costarles un diputado. El objetivo, remarcaron, es «mantener el senador nacional, los diputados que tenemos y sumar uno más».
Mientras tanto, la situación en la provincia de Buenos Aires es aún más compleja. La posible inclusión de Guillermo Moreno, la tensión entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, y las aspiraciones de Sergio Massa conforman un cóctel que no entusiasma a Patria Grande. Ofelia Fernández fue contundente al respecto: «La dirigencia de nuestro campo político no me puede convencer de nada. Me duermo cuando los escucho, no les creo, me parece que están en la etapa más frívola y desorientada que vi en mi vida».
Con la fecha límite para la presentación de listas fijada para el 17 de agosto, la idea de una boleta de Fuerza Patria que unifique a Massa, Moreno y Grabois parece más una fantasía que una posibilidad real. Los voceros de Grabois han dejado claro su mensaje y su advertencia resuena en todo el peronismo: quien quiera oír, que oiga.
