Argentina cayó 21 puestos en el ranking de libertad de prensa y el dirigente del Frente Renovador responsabilizó directamente al oficialismo.
Argentina cayó al puesto 87 en el ranking mundial de libertad de prensa elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF), perdiendo 21 lugares en un solo año. El informe, publicado este miércoles, advierte sobre “giros autoritarios” y “una estigmatización sistemática a periodistas” desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Frente a este retroceso, Sebastián Galmarini fue categórico: “No solo hay agresiones a periodistas y medios, también se usan redes sociales para difamar, mentir e instalar fake news contra cualquier opinión disidente”.
El dirigente del Frente Renovador cuestionó la estrategia comunicacional del Gobierno y apuntó también contra la sociedad política por su pasividad ante este escenario: “Muchos se creen beneficiados si atacan a algún dirigente, periodista o medio que contradice sus intereses inmediatos de corto plazo”, señaló. Y agregó: “Eso alimenta un círculo vicioso y decadente, promovido por la violencia decadente de Milei y sus adláteres”.
Es muy grave.
No solo las agresiones a periodistas y empresas de comunicaciones, sino también el uso indiscriminado de las redes sociales para agredir, difamar, mentir e instalar fake news contra cualquier opinión disidente.
Lamentablemente, no le damos la centralidad e… https://t.co/YQ7FJkNkb5— Sebastian Galmarini (@SebasGalmarini) May 2, 2025
Según RSF, la Argentina se desplomó 47 puestos en libertad de prensa en los últimos dos años. “Ha desmantelado los medios públicos y utilizado la pauta oficial como arma política”, subraya el relevamiento, que se enmarca en una tendencia global de deterioro para el ejercicio del periodismo.
A nivel local, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) registró 179 agresiones a periodistas en 2024, un 53% más que el año anterior. Solo el Presidente acumuló 56 ataques directos. “El discurso estigmatizante y las restricciones al acceso a la información pública son los ítems que más crecieron”, explicó Fernando Stanich, de FOPEA.
Desde el ámbito jurídico, también se encendieron alarmas. El presidente del Colegio Público de la Abogacía, Ricardo Gil Lavedra, advirtió que los agravios del Presidente “exceden la protección constitucional” y pueden constituir “censura indirecta”.
El informe de RSF también destaca que la libertad de prensa se ve cada vez más amenazada no solo por la violencia física, sino también por presiones económicas y la concentración de poder en plataformas digitales no reguladas. En el caso argentino, a esta tendencia se le suma la crisis de los medios tradicionales, agravada por decisiones del Ejecutivo que condicionan su viabilidad económica.

