Hubo reconciliación entre el gobierno y Telerman luego de la disputa en las elecciones porteñas, agravada por el pacto entre el jefe de Gobierno y Carrió. El rol de Alberto Fernández, la marcha atrás en la suba del ABL y el acercamiento con Zannini.
Fuente: Diario La Nación y La Política OnLine
Después de meses de agravios, llegó la reconciliación. Desde el 21 de septiembre, Jorge Telerman y el kirchnerismo dejaron a un lado el encono y los odios potenciados por la última campaña porteña para darse algo así como una nueva oportunidad.
El grado de "kirchnerismo" que ahora cultivará Telerman se definirá en los próximos meses. Tal vez tenga que ver con el espacio que le ofrezcan en el probable gobierno de Cristina Kirchner. La cuestión es que, por el momento, él no se considera "kirchnerista".
La novela de la reconciliación contuvo elementos políticos y religiosos. Resulta que, en Yom Kipur (Día del Perdón), Telerman consideró que la ocasión era propicia para perdonar a sus adversarios o a algunos amigos de quienes se había distanciado.
Antes de que saliera la primera estrella del viernes 21, tal como indica la tradición judía, Telerman buscó reconciliarse, entre otros, con Alberto Fernández, jefe de Gabinete y líder del kirchnerismo porteño. Fernández, eterno enemigo político del jefe de gobierno, lo invitó a la Casa Rosada, donde se reunieron.
Desde hacía meses Telerman buscaba recomponer la relación con el Gobierno. Recordaba que, aunque en la campaña había realizado un acuerdo político con Elisa Carrió, desde su asunción como jefe porteño él había elogiado la gestión de Néstor Kirchner. Desvanecida su vinculación con la líder de la Coalición Cívica, el acercamiento a la Casa Rosada parecía una cuestión de tiempo.
Aquí vale una explicación: buena parte de las especulaciones políticas de la dirigencia de la ciudad tiene que ver con los reagrupamientos que se prevén para después de las elecciones. Muchos consideran que si Cristina Kirchner triunfa en la primera vuelta, en los próximos años no habrá más que dos espacios grandes para hacer política: el kirchnerismo y el macrismo. Y Telerman nunca quiso acercarse a Macri, aunque el jefe electo alguna vez -cuando suponía que competiría por la presidencia- le propuso una fórmula electoral con Gabriela Michetti.
Así las cosas, el primer acercamiento de Telerman hacia el kirchnerismo se dio con el sector que lidera el secretario legal y técnico de la Nación, Carlos Zannini. La conexión fue facilitada por el ministro de Obras Públicas de la ciudad, Juan Pablo Schiavi, de buena relación con el secretario de Obras de la Nación, José López, número 2 del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
CUESTIÓN DE LIDERAZGOS
La gestión fracasó por un dato clave: aunque Néstor Kirchner había dado el OK, el jefe del kirchnerismo porteño es Alberto Fernández, rival interno de De Vido en la Casa Rosada. Y el albertismo se ocupó de cuidar su espacio político.
La cuestión es que aquel acercamiento trastabilló tras el anuncio de aumentos en la tasa de alumbrado, barrido y limpieza (ABL) de la ciudad, propuesto por Telerman.
El kirchnerismo porteño, que responde a Alberto Fernández, obligó al jefe de gobierno a rever la medida. Tal desaprobación legislativa de los aumentos impositivos ponía en jaque la gestión de Telerman.
"Fue la señal que le enviamos. Si quería acercarse debía hablar por los canales naturales", relató uno de los principales dirigentes kirchneristas del distrito. Telerman entendió el mensaje y buscó por el albertismo.
Llamó a los legisladores Juan Manuel Olmos y Diego Kravetz (Frente para la Victoria) y pidió que lo ayudaran a armar una reunión con Fernández. Kravetz se ocupó de hablar con el jefe de Gabinete, que aceptó el acercamiento. Hubo, en el medio, una comida en la que Telerman y Fernández coincidieron, hasta que, finalmente, llegó el Yom Kipur y la historia relatada.
De acuerdo con versiones de ambos sectores, la reunión resultó cordial y marcó algo así como la recomposición de una relación que desde hacía meses era tensa. Fernández y Telerman no son ahora ni amigos ni socios políticos, pero el jefe de gobierno, al menos, recuperó el diálogo con la Casa Rosada y ganó espacio para pensar en un futuro que podría estar ligado al kirchnerismo. Después de meses de distanciamiento y de acusaciones varias, Telerman y el kirchnerismo se reconciliaron en el Día del Perdón.
