Se reunieron ayer en Chaco; criticaron a Macri y buscan incidir en la disputa partidaria.
En plena interna peronista, los intendentes buscan subirse al ring nacional para hacer valer el peso de sus territorios y posicionarse frente al Gobierno. El objetivo quedó plasmado ayer en una cumbre en Resistencia, que tuvo al chaqueño Jorge Capitanich como anfitrión de casi un centenar de jefes comunales y funcionarios locales de todo el país.
La convocatoria tuvo representación de peronistas tradicionales y kirchneristas duros que conviven, no sin roces, dentro de la Federación Argentina de Municipios (FAM), un foro que quieren potenciar para adquirir volumen político y organicidad.
Como conclusión del encuentro, se acordó un documento que critica con dureza los dos meses de gestión de Mauricio Macri y convoca a otra cita de intendentes para el 10 de marzo, ampliada a gobernadores, legisladores y sindicalistas. El texto, además, será llevado al congreso del PJ, previsto en dos semanas, donde se avanzará en el proceso para renovar autoridades.
El comunicado fue redactado por Capitanich -es famosa su pasión por los largos escritos partidarios- y relojeado por el resto. Aunque hubo cruces solapados, quedó flotando la tensión. Julio Pereyra, jefe de la FAM e histórico intendente de Florencio Varela, venía de tratar con dureza a La Cámpora y renegar de Cristina Kirchner, con quien admitió que no habló en los últimos cuatro años.
Como los caciques, los intendentes también reclamaron por la devolución del 15% de los recursos coparticipables que hoy se descuentan a las provincias y desplegaron cuestionamientos sobre la "devaluación sin plan", los despidos, la "criminalización de la protesta social" por la detención de Milagro Sala, y el "uso abusivo de los DNU" de Macri.
Sin plantearlo explícitamente, el chaqueño jugó una carta en su carrera por protagonismo en el recambio de la cúpula del PJ. No es el único que amenaza con competir: ya lo hizo Guillermo Moreno, y otros que tenían ambiciones -como Juan Urtubey y Daniel Scioli- bajaron su plan para negociar una prenda de unidad que la mayoría identifica con José Luis Gioja, el ex gobernador de San Juan.
"Los intendentes tenemos que tener un rol fundamental en la renovación y creo que Capitanich está en óptimas condiciones para conducir el PJ", dijo el intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona. El jefe comunal, uno de los que comió un asado con Máximo Kirchner la semana pasada, integró la comitiva bonaerense, de pertenencia variada pero escueta.
De 55 alcaldes enrolados en el Frente para la Victoria, sólo viajaron siete. Entre ellos, Verónica Magario, de La Matanza, poderoso bastión electoral. Asistieron referentes cristinistas, como Patricio Mussi (Berazategui), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Francisco Echarren (Castelli) y Durañona. Y Gustavo Menéndez (Merlo), uno de los que tributa al grupo de intendentes "dialoguistas" cuyos rostros más visibles son Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Gabriel Katopodis (San Martín). No de casualidad estos últimos ayer esquivaron Chaco e hicieron escala en la Casa Rosada, donde se vieron, por separado, con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
"No está mal que se junten, pero la discusión hay que darla en otro lado y de otra manera", resumió un intendente del conurbano que también pegó el faltazo y prefiere golpear las puertas de la gobernación para resolver problemas.
