Cobos definió una votación en el Senado nuevamente. Esta vez su voto fue positivo y sirvió para aprobar la iniciativa de la oposición del 82% móvil para los jubilados. El kirchnerismo permitió que el mendocino se quede con el protagonismo y se volvió a meter indirectamente en la interna radical. La pelea con Alfonsín.
El kirchnerismo se prestó a la escena que mostró nuevamente a Cobos en el centro de todas las miradas. El vicepresidente opositor dio el voto positivo para desempatar la votación en el Senado que aprobó la ley del 82 % móvil para los jubilados, que horas más tarde vetó la presidenta Cristina Fernández.
Antes del desempate, al oficialismo le alcanzaba con retirar a un solo legislador para quitarle protagonismo a Cobos. Además, la bancada K podría no haber dado quórum para la sesión. Fueron dos maniobras llamativas. ¿Desconcierto o premeditación? ¿El kirchnerismo piensa que es mejor para su estrategia un mendocino fuerte en la interna radical que se pueda imponer por sobre Ricardo Alfonsín? Son sólo especulaciones.
Tampoco hay que analizar todo como una estrategia del kirchnerismo, porque lo cierto es que las presencias y ausencias durante la sesión fueron muy dinámicas, y nadie sabía a ciencia cierta cuántos senadores votarían.
Como sea, Cobos acaparó las miradas nuevamente y consiguió meterse en la discusión. El hecho le valió varias horas mediáticas para criticar a la Presidenta y seducir al electorado. El desempate de Cleto es muy diferente al que se planteó por la 125. Hoy el mendocino está más consolidado en la opinión pública y este capítulo le sirve para su disputa puertas adentro del radicalismo.
Para colmo, el mismo día, en la Cámara de Diputados, la vicepresidenta segunda Patricia Fadel madrugó a Ricardo Alfonsín y se hizo cargo de la conducción de la jornada cuando Fellner salió a “tomarse un descanso”. En ese momento el hijo del ex presidente fallecido podría haber tomado la batuta y la foto habría sido una pictórica simpática para todos los diarios, sin embargo el diputado nacional y vicepresidente primero de la Cámara estaba distendiéndose en los pasillos y se perdió la oportunidad. Así las cosas, Fadel, rápida de reflejos, advirtió que no había quórum y levantó el debate evitando al kirchnerismo un mal tragos con un par de expedientes incomodos.
Volviendo al Senado, a Gerardo Morales, el más alfonsinista, se le transformó la cara cuando se enteró que Miguel Pichetto, jefe del bloque K, había rechazado la oferta del misionero Luis Viana de inclinar su voto a favor para desnivelar sin necesidad de regalarle el escenario a Cobos. “No. Queremos el empate”, le dijo el rionegrino, con un tono de orden proveniente de Olivos.
Otras voces afirman que ni Cobos comprendía por qué el oficialismo le sembraba el terreno para el protagonismo. Lo que abunda entre los correligionarios es la certeza de que el kirchnerismo va a buscar interferir en las internas radicales.
En el cobismo quieren aprovechar para salir a apurar el armado electoral. En el alfonsinismo creen que la maniobra se debió al temor a un crecimiento del Diputado Nacional, que para colmo trae un apellido emblemático y nostálgico. “Cobos es Kirchner-dependiente, porque pasa al primer plano sólo cuando Kirchner lo hace jugar”, dicen cerca de Alfonsín.
“Tenemos un vicepresidente okupa” dijo la presidenta horas más tarde. En el kirchnerismo hay comodidad para pegarle a Cobos fácilmente. Algo que no pueden hacer con Ricardo Alfonsín. El mendocino tomó el guante y respondió con ironía en un acto partidario. Llamándose a sí mismo con su curioso tercer nombre, hizo un chiste con la palabra “Okupa”: “Cleto se ocupa de los problemas de la gente, de los jubilados, de la educación. Esto es una realidad. No se puede pedir la renuncia”.
“Las diferencias que mantengo con el kirchnerismo, las mantenía antes de asumir como vicepresidente. Sigo actuando de la misma forma”, dijo Cobos en declaraciones radiales.
Cobos supo recién hacia las onche de la noche del miércoles que iba a tener que desempatar con su voto el debate del 82 % móvil. Se lo avisó el senador tucumano José Cano (UCR) a su secretario privado, Juan Montilla. El vice había estado llamando durante todo el día al senador radical Oscar Castillo (Catamarca), que se ausentó de la sesión. Quería asegurarse los votos para hacer ley el aumento de las jubilaciones.
Pasada la votación, el vice se reunió en su despacho con el jefe del bloque de los senadores de la UCR, Gerardo Morales; con el titular del radicalismo, Ernesto Sanz; y con los senadores Cano; Laura Montero y Ramón Mestre, entre otros. También estuvo el diputado Daniel Katz. Ninguno se pudo explicar por qué los Kirchner habían decidido que desempatara la votación. Cobos pensó en voz alta: “Están demasiado ideologizados”.
“El costo de votar esta ley tiene que caer sobre Cobos”, habría sido la orden de Kirchner.
