El titular del Grupo Narváez fue uno de los diez grandes empresarios que participó de la reunión con Alberto Fernández, Sergio Mazza, Juan Manzur, Wado de Pedro y Máximo Kirchner. “Es el comienzo de algo distinto”, explicó en declaraciones radiales y resaltó que el diálogo fue franco y sin eufemismos. Se refirió al acuerdo con el FMI y la opinión de la vicepresidenta sobre esa negociación, la relación del gobierno con el sector privado, los costos laborales y la generación de empleo. “Yo descreía del Presidente, pero salí de la reunión muy entusiasmado”, enfatizó.
El empresario Francisco De Narváez fue uno de los empresarios que participó de la reunión en Casa Rosada con el presidente Alberto Fernández. También estuvieron Marcos Bulgheroni de Pan American Energy Group, Hugo Eurnekian de Corporación América, Marcelo Mindlin de Pampa Energía, Javier Madanes Quintanilla de Aluar, Jorge Brito de Macro, Juan Martín de la Serna de Mercado Libre y Alejandro Simón de Grupo Sancor Seguros. Por parte del gobierno participaron el Jefe de Gabinete Juan Manzur, el Ministro del Interior Eduardo De Pedro, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y el diputado nacional Máximo Kirchner.
“El ambiente fue muy bueno y la reunión fue excelente. Lo digo a título personal. Sea quien sea el Presidente de la Nación, y las autoridades que lo acompañaron, y convocan a los empresarios argentinos, la única opción que tenes es ir. La reunión duró tres horas, lo que significa que no fue una reunión sólo para la foto. Fue una reunión donde el Presidente abrió el diálogo pidiendo sinceridad. Se habló con total y absoluta apertura de ambas partes. Es muy destacable porque es bueno para los argentinos. Es el comienzo de algo distinto y hay que seguir trabajando. En Argentina ocurre de todo, y esto es para destacar y decir que fue muy positivo”, destacó De Narváez en diálogo con Radio Mitre en la mañana de este miércoles.
El empresario resaltó que uno de los principales temas fue la negociación por la deuda con el FMI: “El Presidente nos dijo que el acuerdo con el Fondo está en proceso de realizarse. Hoy los diarios hablaban de ´patear` las negociaciones, y la verdad es que uno no puede patear nada en negociaciones donde está Georgieva, que vino muy bien que sea confirmada en su puesto porque está ayudando a la Argentina. También es muy importante la representante de Estados Unidos en la mesa, porque fue quien otorgó el último préstamo del FMI. Hay cosas todavía para negociar. No te pones de acuerdo en un minuto. Hay otros países involucrados en el proceso. Hay cosas para negociar y llegar a un acuerdo. El Presidente nos dijo que sí quiere llegar a un acuerdo, pero que sea beneficioso para todos los argentinos, que traiga beneficio en el mediano y largo plazo. Y que sea cumplible. No va a ser mañana. Voy a plantearlo al revés: ¿qué hubiera pasado si el Presidente nos decía que no iba a haber acuerdo? ¿Cómo estaríamos hoy? Hay que procurar ver el vaso medio lleno. Existen muchas razones para ver el vaso medio vacío, porque hay muchas razones para verlo así. Pero quienes tenemos responsabilidad de trabajar sobre el medio vaso lleno, y que se siga llenando, tenemos la obligación de hacerlo”.
Y explicó que en un momento se conversó sobre la opinión de Cristina Fernández de Kirchner: “Le preguntamos al Presidente, exactamente, si la señora Vicepresidenta está de acuerdo en cerrar un acuerdo con el Fondo, bien y rápido. Y la respuesta fue que sí, y punto. Esto esclarece un panorama de tremenda desconfianza, fundamentada. Hay que pasar a la confianza y a la esperanza, y esto es un paso enorme para hacerlo, para que Argentina comience a recuperar un proceso y plan de estabilización, recuperación y desarrollo para todos”.
Cuestionado sobre las verdaderas intenciones del gobierno con el sector privado y empresarial, y el debate sobre posibles modificaciones en el régimen laboral, De Narváez aclaró que “desde mi lugar quiero influir positivamente en las políticas públicas. Es una responsabilidad que tengo como empresario. Yo salí de esa reunión muy entusiasmado. Yo descreía del señor Presidente. No por conveniencia. Hubo destrato al sector empresario, y lo hablamos en la reunión. Le dijimos que si aspira a que en su gobierno los empresarios argentinos tomemos el riesgo de invertir, hay políticas de estado que deben ser revisadas, y con el agregado de la Mesa Sindical en la mesa. El primer escalón es el acuerdo con el Fondo, pero eso solo no alcanza. Y para eso hay que empezar a trabajar hoy, y en la mesa debería estar sentada la dirigencia sindical. Es una construcción con toda la dirigencia nacional. Algunos tienen intereses sectoriales genuinos, pero primero hay que resolver temas claves de la Argentina, como la seguridad, la educación de calidad, el empleo formal, la presión impositiva insoportable. Se habló mucho en la reunión de que no puede haber semejante tamaño de estado por un sector privado disminuyéndose. Y eso el Presidente lo afirmó. Dijo que quiere todo el Estado necesario y todo el sector privado posible”.
“Cuando volví a mi casa, mi mujer me preguntó cómo fue el almuerzo. Y me dijo que me veía contento y entusiasmado. Y es verdad. Tengo dudas de salir a hablar de esto porque en Argentina la máquina de impedir es fenomenal. Es más fácil destruir que construir. Mi esposa me dijo que lo haga, que salga y diga lo que pienso. Debe haber un momento en que si queremos revertir esta situación, para todos los argentinos, sin partidismo, debemos tener una mirada amplia y escuchar el disenso. Para eso nos citó el Presidente. Fueron tres horas de un diálogo descarnado, desde donde salió una primera decisión del Presidente, que nos pidió transmitir, de que va a haber acuerdo con el Fondo, el mejor posible, pero que no va a ser mañana en el corto plazo. Y el segundo tema central fue la generación de empleo genuino. Fue una conversación muy interesante. Estaban el Jefe de Gabinete Juan Manzur que es del interior del país, y Sergio Massa que conoce bien la Provincia, y no es lo mismo generar empleo en Salta o en Aldo Bonzi, o Ramos Mejia o Callao y Santa Fe. Hay que hacer políticas regionales para generar el primer empleo, para que haya ánimo de buscar empleo, y debe haber oferta de empleo”, explicó De Narváez en Radio Mitre.
Y aclaró: “No creo que el gobierno nos haya usado para mostrarse buenos. O que haya sido una picardía política de campaña”.
De Narváez dijo que se habló sobre las políticas de control de precios. La reunión fue un día antes de conocerse las intenciones de Roberto Feletti de establecer 90 productos con precios máximos: “No se habló de esto en la reunión, ni de temas coyunturales. Fue un acuerdo, hablar solamente del futuro. La designación de Feletti no fue un tema de reunión ni nada de la coyuntura. Los precios básicos nunca funcionaron. Funcionan un ratito y nada más. En Argentina hay una competencia feroz para tener precios mínimos, y no precios máximos. Hay un montón de empresas y jugadores para bajar los precios. Ojala Feletti no crea que interviniendo en las empresas va a lograr lo que quiere. Eso no funciona”.
“Es correcto que haya reuniones con productores y supermercados, para ponerse de acuerdo en costos de producción y distribución. Y durante cuánto tiempo. Esa es una discusión sectorial, y en nuestra reunión de eso no se conversó. Yo no creo que los precios máximos sean una solución a la inflación. Hablamos de inflación con el Presidente y dijo que es un tema del costo fiscal. Mientras el estado pretenda, con el pago de los pocos que aportamos, sustentar un tremendo aparato a nivel nacional, provincial y municipal, es insostenible. Eso fue un eje de la convocatoria y de nuestro pedido al Presidente. El sector privado debe volver a considerarse un sector en el que se quiere participar, y el éxito no es de los resultados económicos sino también de generar empleo. Para tener menores precios hay que invertir, y para eso hay que ganar plata, y al tener menor costo podes vender a menor precio. Esto se habló y el Presidente está de acuerdo. Dijimos una serie de políticas donde se avanza y en otras no, para que vuelvan a tener éxito los emprendedores y puedan dar un empleo más”, agregó el empresario.
De Narváez finalizó opinando sobre el rol del Estado: “Tenemos un millón doscientos mil personas desocupadas y hay que generarles empleo. Y el Estado va a seguir asistiendo a esas personas que no tienen posibilidad de trabajar, no deseo sino posibilidades, porque no los podemos dejar librados a la suerte, y yo estoy de acuerdo. En ese Estado yo creo, en un Estado que asiste pero que no hace asistencialismo”.
