El próximo sábado en Foz de Iguazú, Luiz Inacio Lula da Silva pretende firmar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Luego de 26 años de negociación, el mandatario brasileño buscará la firma de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En vísperas de la llegada de los mandatarios a suelo sudamericano, en Bruselas el sector agrícola se moviliza en las calles para hacer caer el acuerdo.
Con la presencia de Javier Milei asegurada en suelo brasileño, el sábado los ojos de Europa posarán sobre la eventual firma del acuerdo que reduce hasta un 90% los aranceles entre ambos bloques para comercializar. A pesar del apoyo de Ursula von der Leyen, quien aseguró que «es de enorme importancia que obtengamos luz verde y podamos firmar», crece la presión de Francia, Italia y Hungría para derribarlo.
Los gobiernos de Emmanuel Macron y Giorgia Meloni, junto con el de Viktor Orbán, sostienen que el tratado amenaza la agricultura local al permitir el ingreso de carne y granos producidos con menores costos y estándares ambientales más laxos. En Francia, los sindicatos agrarios encabezaron protestas masivas con tractores en París y Bruselas, mientras que Italia reclama mayores cláusulas de salvaguarda para proteger a sus productores vitivinícolas y agroalimentarios.
Mientras la Comisión Europea y países como Alemania presionan para avanzar, Francia, Italia y Hungría insisten en que el pacto contradice los compromisos climáticos de la UE y pone en riesgo la subsistencia de explotaciones familiares.
Por su parte, Lula presiona para avanzar sobre el acuerdo: «Si no lo hacemos ahora, Brasil no lo hará mientras yo sea presidente”, dijo ayer en una reunión de gabinete. “Si dicen que no, seremos duros con ellos a partir de ahora. Hemos cedido en todo lo que la diplomacia podía conceder”.
Cabe destacar que el mandato de Lula da Silva al frente de la Presidencia Pro Tempore del Mercosur termina en diciembre de 2025, y allí Brasil deberá entregar la conducción del bloque a Paraguay. Es por esto que el mandatario brasileño busca ser el quien termine con 26 años de negociación.
A pesar de que Alemania y España son los principales defensores del acuerdo, se corre el riesgo de no alcanzar el quórum necesario para aprobarlo, es decir, la mayoría cualificada en el Consejo de la UE, o sea, el 55% de los países, que representen al menos el 65% de la población de la Unión Europea.
