La Administración dispondrá este año 629.216 millones de pesos para cumplir con sus objetivos. En esa perspectiva, los 1.129 millones disponibles como asistencia a los municipios representan el 0,18 % del presupuesto nacional, a repartir entre algunos de los 2300 gobiernos locales que cumplan las pautas establecidas. Dicha decisión tiene al menos dos lecturas.
Resulta evidente que las relaciones entre niveles de gobierno en un sistema federal tiende a ser crecientemente intenso y al no tratarse de cuestiones coyunturales corresponde que la inversión pública obedezca a objetivos explícitos, trasparentes y auditables, de modo tal que el esfuerzo que la Nación hace, en este caso en mejorar la situación financiera de los municipios, no resulte cuestionable.
La tendencia a lo que se denomina “gobierno multinivel” no es un invento argentino y no debe ser rechazado sin previo análisis. Pero debe quedar claro que no es lo mismo disponer de mecanismos por los cuales el Gobierno estimula ciertos esfuerzos locales mediante la afectación de recursos con determinada finalidad, de un modo equitativo frente a comunas en idéntica situación, que usar recursos nacionales para salvar una urgencia financiera provocada por un perverso reparto de los recursos, lo que puede implicar desde una injustificable discrecionalidad hasta un estímulo negativo a las gestiones de peor calidad.
En lo futuro, pautar las relaciones entre gobiernos locales y Estado nacional puede perfeccionar nuestro federalismo; pero ello implicará de parte de la Nación y las provincias el reconocimiento legal del salto cualitativo que han dado los gobiernos locales argentinos en los últimos 20 años, asumiendo y resolviendo como pudieron temas que en muchos casos (la mayoría) no les correspondía resolver.
La segunda lectura que puede hacerse de la medida es mucha más concreta. Resulta evidente, por la cifra puesta en juego, que el Gobierno desconoce la situación de parálisis que existe en una importante cantidad de gobiernos locales, a raíz de un mal año fiscal 2011.
