No todos los legisladores de las provincias responden a mandatarios. También hay legisladores kirchneristas que obligan a sacar cuentas.
La renuncia de Máximo Kirchner y las distintas declaraciones de distintos diputados en relación a la negociación con el FMI, obliga al Gobierno Nacional y en especial, a Alberto Fernández a recostarse sobre los gobernadores para la hora de la votación.
En principio, y sin definiciones, la oposición acompañaría la iniciativa a rasgos generales, si bien se reservan ver la letra chica del acuerdo. Pero con la incertidumbre que provocan los legisladores más cercanos al kirchnerismo, los mandatarios provinciales asoman como el principal soporte, sobre todo teniendo en cuenta que un eventual default no solo impactaría sobre Nación, si no también sobre las propias provincias que verían agudizadas las dificultades para acceder a financiamiento.
Más allá de ello, no todos los legisladores de las provincias responden a los respectivos mandatarios, si no que por en las distintas confecciones de las listas, La Cámpora y los legisladores kirchneristas han ido ganado espacio.
Por ahora, los mandatarios en los que se apoya la Casa Rosada son Sergio Uñac, de San Juan, Omar Perotti de Santa Fe, Juan Manzur (ex Tucumán) y Ricardo Quintela, de La Rioja además de Gustavo Bordet de Entre Ríos.
Es probable que si bien en las declaraciones no haya un acompañamiento absoluto de muchos mandatarios, por lo bajo saben que no acompañar la carta de intención que mande la Casa Rosada, sería un tiro en los pies.
Hasta acá, hay pocas precisiones sobre el entendimiento más allá del borrador que flitró el kirchnerismo respecto de reformas previsionales, que el propio Presidente debió desmentir. Se espero a su vez la presencia de Martín Guzmán en el Congreso para explicar y dar cuenta en detalle de lo que se acuerde con el organismo multilateral que cada vez va quedando más claro presiona sobre las cuentas fiscales.
Todo ello, en medio de una feroz interna que bien hasta podría anticipar la carrera por 2023.
