Cancelaron el partido con Israel por las amenazas a la Selección. Netanyahu se comunicó con Macri para que el partido se juegue.
Lo que iba a ser el último amistoso preparatorio de cara al debut mundialista, tomó mucho color político y por pedido de los jugadores ante las amenazas que trascendieron, el partido fue suspendido.
Por una parte la propuesta económica era tentadora para la AFA (U$S 2`000.000 más gastos) y además desempolvar esa vieja cábala de jugar ante Israel como antes de los Mundiales: 86, 90, 94 y 98.
Pero el lado oscuro del amistoso se volvió peligroso a partir de cartas y amenazas a causa del nivel de tensión en la franja de Gaza por la reciente inauguración de la Embajada de EE.UU. Los Palestinos – admiradores fervientes de Lio – se manifestaron en contra del cotejo en Jerusalén, enviaron cartas, quemaron camisetas y pro-palestinos se acercaron al predio de Barcelona con emblemas argentinos ensangrentados.
Los jugadores ante las demostraciones amenazantes, decidieron solicitar la suspensión del partido del sábado. El cuerpo técnico se lo manifestó al presidente Tapia y este presentó la declinación ante Danny Benaim, encargado de la organización del evento.
En la trastienda de la suspensión aparece una reunión del núcleo familiar de Messi y el pedido especial de su mujer Antonella y sus hijos para que el equipo no viaje a Israel.
El tema no quedó ahí, el primer Ministro Netanyahu ni bien enterado de la noticia, llamó al Presidente Mauricio Macri para que el encuentro se dispute. Se volvió una cuestión de Estado.
Para colmo de males, por la mañana la delegación declinó la visita al Vaticano aduciendo problemas logísticos por el partido frente a Israel. Otra improvisación que generó malestar en la cúpula de la Iglesia argentina, que fue la que gestionó hace tiempo, el encuentro para la bendición del Papa Francisco.
En cuánto a lo futbolístico, está cancelación le cayó mal a Sampaoli que por estas horas, busca un rival de apuro antes del debut ante Islandia el sábado 16 de junio en Moscú. Se postularon San Marino y Malta, dos rivales de menor categoría, que el entrenador argentino declinó inmediatamente. La idea del DT de Argentina es jugar un partido más pero en Barcelona y luego viajar a Rusia.
