Con el proyecto que busca gravar las ganancias extraordinarias, el Presidente intenta tender puentes con el ala dura del Gobierno.
Minutos después de que Matías Kulfas se retirara de la Casa Rosada, se hizo pública la carta de renuncia del funcionario que fue echado por el Presidente.
Se conoció cuando faltaban algunos minutos para la presentación del proyecto de ley que impone un impuesto a la renta inesperada de las empresas como consecuencia del shock internacional de precios que provocó la guerra en Rusia.
Kulfas no solo ratificó todo lo que ya había dicho sobre las presuntas irregularidades en la licitación del gasoducto Néstor Kirchner y que derivaron en su salida del Gobierno, sino que también habló de un “internismo exasperante” dentro de la Secretaría de Energía que condicionó la gestión.
Kulfas se fue del Gobierno asegurando que la interna entre la Casa Rosada y el kirchnerismo ha dificultado los avances en la gestión, un hecho que muchos funcionarios y ministros desmintieron a lo largo de la guerra de intereses y poder que vive el Frente de Todos.
Alberto Fernández, a través de la Portavoz, Gabriela Cerruti, decidió responder la carta de Kulfas, que para esa altura ya no formaba parte del Gobierno. Le respondió a un exministro. “El Gobierno Nacional rechaza las acusaciones vertidas por Matías Kulfas en su carta de renuncia y no comparte los conceptos sostenidos en ese sentido”, sostuvo en sus redes sociales Cerruti.
En el auditorio hubo algunas señales que podrían considerarse un acercamiento entre las distintas partes del Frente de Todos. Además de gran parte del Gabinete, estuvieron presentes tres legisladores kirchneristas que votaron en contra de la acuerdo con el FMI y que han sido críticos de la gestión de Guzmán. En las primeras filas estaban los sindicalistas Hugo Yasky y Sergio Palazzo, y el legislador de Patria Grande Itai Hagman, todos dirigentes cercanos al kirchnerismo.
Pese a los cuestionamientos que la Vicepresidenta le hizo a Fernández el último viernes, en la Casa Rosada creen que lo que sucedió en Tecnópolis “fue una foto de unidad” que no “oculta las diferencias”, pero que baja el tono de la confrontación. Ese retrato fue convalidado con la expulsión del ministro de Producción.
En esta oportunidad no hubo empresarios presentes. Uno de los ausentes fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. El impuesto debe ingresar al Congreso a través de la Cámara Baja y será el líder del Frente Renovador uno de los encargados de gestionar votos para que el proyecto encuentre respaldo en algún sector de la oposición.
Será un complejo desafío para el Frente de Todos sacar adelante el proyecto de renta inesperada, pero no imposible. Lo asumen en las filas parlamentarias del oficialismo. Sobre todo porque la mayor parte de la oposición ya ha marcado su negativa a acompañar un nuevo impuesto. Queda un pequeño margen con legisladores que responden a gobernadores cercanos a la Casa Rosada que son la base de la esperanza del Gobierno.
Si pasa el filtro de la Cámara de Diputados, en el Senado tendría un trámite más accesible. De todas formas, la negociación será compleja. Por eso también es extraño que el Presidente haya dado otra muestra de respaldo al ministro de Economía exponiendo un proyecto que no se sabe si podrá ser aprobado. Es, a esta altura, una gran incógnita.
