La habilitación de un autoservicio chino con excepciones al Código de Edificación y la liquidación de una deuda a un ex trabajador municipal suscitaron el debate en el recinto. El secretario del Concejo Deliberante protagonizó un durísimo cruce con los ediles Esteban y Coronel que casi termina a los golpes.
La tercera sesión ordinaria del año estuvo signada por un nuevo escándalo en el recinto. El detonante de un cruce que casi termina a las trompadas, fue el tratamiento de un expediente donde un ex trabajador municipal realizaba un pedido de liquidación por antigüedad.
Adolfo Lipani, quien prestó servicios en la Municipalidad durante la anterior gestión, reclama una deuda de 146 mil pesos. “El expediente ingresó en diciembre del año pasado al Concejo para que se apruebe el pago de una deuda que está avalada hasta por el organismo de control. Me parece que hay una discriminación personal y política que está totalmente fuera de lugar”, indicó el concejal del Frente Para la Victoria Peronista, Alberto Esteban.
El edil de la Coalición Cívica, Carlos Tinant, consideró que “por el monto significativo que es, lo más apropiado es tomarse unos días para analizarlo”.
Desde el oficialismo Pablo Peredo le contestó a Esteban: “Si hablan de discriminación, seguramente es porque ese era el modus operandi de la gestión anterior. Esto viene del año 99, de hecho hay una parte de la deuda que está prescripta”. Finalmente se aprobó su pase a la comisión de Hacienda y Presupuesto.
El debate por este expediente parecía clausurado, pero minutos después cuando se pasaba a un cuarto intermedio para discutir una excepción edilicia a un supermercado chino, el secretario del Concejo Deliberante, Juan José Colombatto, protagonizó un durísimo cruce con los ediles Esteban y Coronel. A los gritos, el secretario los acusó de “cajonear” las liquidaciones de sueldo de él y otros trabajadores municipales durante la gestión anterior, y cruzó todo el recinto para increparlos. Hubo acusaciones de ambas partes y personal del Concejo intervino para separar la pelea que casi finaliza a los golpes.
Superado este incidente se continuó con el tratamiento de las excepciones edilicias al supermercado. El titular del bloque del FPV, Luis Giménez, expresó: “Es una barbaridad que se le otorgue una excepción, piden que se haga la vista gorda cuando hay vecinos linderos que no están de acuerdo con la habilitación. Hay muchas irregularidades, esto llama a la suspicacia”.
“Fuimos al barrio y charlamos con los vecinos que están contentos de tener este lugar para hacer las compras. Hay algunos que no están conformes pero esto es natural, siempre pasa. No vamos a impedir la creación de una fuente de trabajo”, afirmó la oficialista Ana Hansen.
Por su parte, Tinant planteó: “Es una actividad comercial que genera muchos trastornos por la constante carga y descarga. Por eso pedimos que se les pida la opinión a los vecinos linderos, que van a ser los que se vean perjudicados con el funcionamiento de este comercio”.
A su tiempo, el oficialista Ítalo Montanaro recordó que en años anteriores “aprobamos todo tipo de supermercados pero parecería que con esta gente (de origen chino) siempre hay problemas. Es un almacén de barrio no un gran emprendimiento”.
El expediente fue aprobado con las manos del oficialismo.
Sobre el final, se aprobó el pase a comisión de una iniciativa del radical Luis Freitas para cambiar la denominación de la avenida Sobremonte por avenida Presidente Raúl Alfonsín.
