El Gobierno nacional comprendió que era imposible no asumir costos políticos , si la Provincia de Buenos Aires no podía pagar sueldos y quien no los pagaba era un viejo compañero de ruta del kirchnerismo. Para colmo de males, dentro de su pasividad aparente, el gobernador Scioli osó meterse con el negocio del juego.
Renovar las licencias de los bingos por decreto margina o hace más onerosas las ambiciones que por el rubro demuestran algunos amigos del poder K.
Esta calma repentina es sólo una tregua . La situación de quebranto provincial sigue existiendo. Venimos advirtiendo desde antes de la foto que mostró juntos a la Presidenta y al gobernador que Buenos Aires no puede sobreponerse a una administración ineficiente.
Que sólo recauda el 80% de lo presupuestado. Que en el ejercicio pasado demandó más de 4.000 millones aportados por el gobierno central. Que este año el pronóstico es aún peor y el aporte no debería bajar de los 7.000 millones. Si a esto le sumamos la pauta salarial, el déficit no será inferior a los 20.000 millones de pesos. La dificultad de pagar el medio aguinaldo anticipa dudas sobre el pago de los próximos sueldos.
Estamos convencidos de que la manera de renovar las licencias de las salas de juego debe ser por licitación. Creemos que el canon de dichos centros lúdicos debería ser de al menos el 40% de lo recaudado y no el 34% que hoy aportan . Hasta estamos dispuestos a debatir la reestatización de esta controvertida actividad que no sólo genera recursos al gobierno provincial y riqueza a sus concesionarios, sino que también crea serios problemas a las familias afectadas por la ludopatía.
Resulta llamativo que ante la inminente renovación de las licencias por decreto apareció el aporte del Gobierno nacional. Sospechamos que se pretende frenar el decreto para que una posible licitación de las salas de juego les dé chances a otros prestadores . Léase Cristóbal López.
No siempre la realidad puede apreciarse a través de los sentidos. La disputa sigue. No se firmó la paz. Sólo una tregua.
