La menor fue hallada a metros de donde había sido vista por última vez en un basurero junto al predio donde vivía en San Miguel, luego de cuatro días de búsqueda. Sus tíos confesaron el asesinato.
Sheila Ayala, la chica de 10 años que estaba desaparecida desde el domingo, fue encontrada sin vida a metros de donde se la vio por última vez, en el complejo donde vivía junto a su padre en el barrio Trujuy de San Miguel. El cuerpo habría sido encontrado por la Policía Bonaerense, entre dos paredes lindantes, entre residuos y envuelto en bolsas en un basurero junto al predio del complejo.
Luego de una recompensa de medio millón de pesos por información para dar con su paradero y un fuerte operativo que incluyó drones, buzos tácticos en arroyos de agua contaminada y más de 150 policías, un grupo de canes y otro de bomberos munidos con pico y pala ingresaron al complejo tras el mediodía. Poco antes, una tía de Sheila apuntaba a cámaras de televisión en la vereda que «se la llevó alguien de la familia».
Seis horas después, el cuerpo sería encontrado.
El tío de Sheila fue llevado en patrullero minutos antes de que trascendiera la aparición del cadáver, contenido por policías y visiblemente agitado. La causa está en manos de la Fiscalía Nº 20 de Malvinas Argentinas: un cambio de carátula en la causa parece inminente.
Las hipótesis de los investigadores apuntaban a una supuesta rivalidad entre los padres separados de la menor o un ajuste de cuentas por presuntos negocios narco en la familia. Hasta poco antes de las 19 horas no había detenidos.
Jorge Finici, comisario mayor de la Policía Bonaerense presente en el lugar, se negó a ratificar si el cadáver es el de Sheila: «La verdad es que fue un final triste. Tenemos un cuerpo pequeño. No tenemos la identidad. No tenemos certificado de que sea la niña que estamos buscando. De ahora en más seguiremos investigando hasta encontrar a los culpables».
La noticia despertó incidentes en el barrio Trujuy, los vecinos enfrentaron a piedrazos a la policía que reforzó la presencia de Infantería en la zona.
LOS TÍOS CONFESARON EL CRIMEN
Poco antes de las 20 horas, Leonela Abigal Ayala, hermana de Juan Carlos, padre de Sheila Ayala y Fabián Ezequiel González Rojas, oriundo de Paraguay, su pareja de 24 años de edad, reconocieron ante efectivos de la Policía Bonaerense haber asesinado a su sobrina cuando peritos requisaban su departamento, en medio de un supuesto consumo de drogas y alcohol.
En su departamento se encontraron bolsas y cintas sobre un colchón, compatibles con las que el cadáver de la menor fue envuelto.
El giro es sorprendente: Leonela había dado varias entrevistas a canales de televisión denunciando la desaparición de su sobrina. Ambos son padres de un bebé de un año y seis meses y ella está embarazada.
La tía había encabezado la campaña por encontrar a su sobrina desde su perfil de Facebook. «Que aparezca mi sobrina Sheila Ayala, aparecé, te estamos buscando, desapareció ayer, si alguien la vio por favor comunicarse a estos números», publicó en un posteo el lunes pasado. Hoy, su muro está minados de insultos. «Asesina, hija de puta», la llaman a Leonela.
Tan solo cinco meses atrás, Sheila festejaba el cumpleaños de su primo, el hijo de sus presuntos asesinos, con una torta de banana y dulce de leche en el barrio Trujuy.
González Rojas, por su parte, tiene antecedentes penales. Su legajo en el Ministerio de Seguridad bonaerense muestra una causa por robo en poblado y en banda de 2013 que tramitó en el Juzgado de Garantías Nº2 de San Martín.
Ambos fueron aprehendidos por la DDI de San Miguel. Su confesión deberá ser reiterada ante los investigadores del caso en la Fiscalía Nº20 de Malvinas Argentinas para que tenga algún tipo de validez.
