En una entrevista exclusiva en Urbana BA, el exintendente de Hurlingham cuestionó la gestión local, analizó el escenario del peronismo y negó una posible candidatura fuera de su distrito.
Juan Zabaleta habló en una entrevista exclusiva en Urbana BA y dejó definiciones sobre la situación política en la provincia de Buenos Aires, el rol del peronismo y su futuro electoral. El exintendente de Hurlingham apuntó contra la gestión local y también se metió en la interna del oficialismo bonaerense.
En ese marco, sostuvo que el peronismo necesitó construir una alternativa sólida de cara al futuro. “Ojalá los intendentes, y el Gobernador, se animen a contruir una alternativa que peuda gobernar bien la Argentina, porque la Gobernamos mal”, afirmó. Zabaleta puso el foco en la necesidad de una autocrítica y en la construcción de una propuesta competitiva.
Al analizar la situación en su distrito, fue crítico con la actual conducción. “El Municipio de Hurlingham está haciendo la plancha. La Cámpora hace la plancha”, señaló. Recordó su etapa al frente del Ejecutivo local y contrastó esa experiencia con el presente. “A mí me tocó gobernar con Macri y con Vidal y por el acuerdo con el FMI se paró todo, por las recetas de ajustes. Pero nunca dejamos de estar en las calles, de dar la cara con los vecinos. Y no veo esa actitud en el Gobierno de La Cámpora, porque hay una lógica de mirar más para adentro, de mirada interna, viendo como le pegan al Gobernador, antes que intentar poner lo que haya que poner todos los días para que la gente esté mejor”.
Zabaleta también se refirió al rol de Axel Kicillof dentro del esquema político. “No lo veo tan emancipado a Kicillof de La Cámpora. Depende de él. Y emanciparse no significa que se pelee todos los días como La Cámpora te pelea a vos. Kicillof es hoy el único dirigente que tiene posibilidades de disputar en nombre del peronismo. Acá hay que animarse abrirse. El límite es Milei y Macri”, expresó. En ese punto, marcó que el gobernador aparece como la principal figura competitiva del espacio.
En relación a un posible reordenamiento político hacia 2027, advirtió sobre los riesgos de repetir esquemas del pasado. “El encuentro de Pichetto con Mariel Fernández y con Cristina me pareció parecido al encuentro entre Alberto y Cristina en su momento. El problema es que eso terminó con un mal Gobierno de Alberto. Y si vuelves a repetir lo mismo la gente se da cuenta. Acá no tiene que ser un cónclave de dirigentes, hay que explicarle a los argentinos a donde los vamos a llevar, salir del modelo de la timba financiera a un modelo de producción. Si es solamente juntando dirigentes no cuenten conmigo. La mayoría de la sociedad no ve una alternativa”.
También valoró un reciente discurso de Kicillof y lo interpretó como una señal política. “Me entusiasmo el discurso del Gobernador el otro día, cuando dijo que no se puede volver gobernar de la forma que gobernamos la Argentina en la última etapa. Si el Gobernador dice eso es porque claramente él quiere liderar una propuesta que no cometa ese error”.
Sobre su futuro, Zabaleta evitó hablar de ambiciones personales y se alineó con una construcción colectiva. “Quiero ser parte de un proyecto colectivo de verdad. Que gobierne la Argentina, que pueda sostener la provincia y que como correlato Hurlingham esté mejor. Pero no tengo ambiciones personales. Yo quiero estar arriba del colectivo y que lo maneje Axel, si me tengo que meter en la baulera lo hago. No tengo problema. Pero es una cuestión colectiva con una referencia Política”.
Finalmente, descartó de manera tajante cualquier candidatura fuera de Hurlingham y buscó cerrar versiones que lo ubicaron en Morón. «Olvidense lo de Morón», afirmó. Luego amplió su mirada regional: “Nosotros somos una región. Hay que entender que la pandemia nos puso en un lugar donde no hay más límites territoriales porque tenemos problemas compartidos. Hay que pertenecer a la región Morón, o que fue el Morón grande. Y valoro amigos y dirigentes con Ghi, que dan la discusiones que hay que dar, Y yo a esos dirigentes los quiero cuidar”.
De esta forma, Zabaleta fijó posición en medio de las tensiones internas del peronismo bonaerense y dejó en claro que su horizonte político sigue atado a Hurlingham.

