El sociólogo Artemio López analiza el escenario de alianzas en la provincia de Buenos Aires, que involucra a radicales y francisquistas, y salpica a Stolbizer y Macri. Afirma que los votos no se pueden sumar por transición.
Por Artemio López, Sociólogo y director de la consultora Equis, para Tiempo Argentino.
El panradicalismo debe resolver su dilema bonaerense, que supone que una fuerza que sobre el 40 % del electorado total (ese es el peso electoral bonaerense a nivel nacional) no logra desplegar un candidato que mida más del 10 % no tiene chances de constituirse en alternativa competitiva nacional.
Para buscar una solución a este intríngulis parece encaminarse a incorporar un candidato todo terreno como Francisco de Narváez, casi una franquicia, que en principio parece alcanzar un 17 % de intención de voto en territorio bonaerense. No es mucho, pero es más que lo que tenía la UCR antes de la exótica alianza eventual, dado que su candidato tradicional, Margarita Stolbizer, alcanzaba un 10 %.
Pero en política no debe sumarse de manera lineal. Si el conjunto de los opositores, en particular Mauricio Macri, refugiado en su pelotero de Capital, decide apoyar también la alternativa panradical, sucederá que el oficialismo será favorecido por la suma de electores PRO que antes que votar UCR, optan por el FPV, y aquellos electores radicales que no votan PRO y optarán también por el oficialismo (y no son pocos); además de las conocidas alternativas de rechazo silencioso consistente en no votar o votar en blanco.
Finalmente, veremos cómo reacciona el Socialismo a nivel nacional, en principio Roy “Cortina se bajó”, de su alianza con la UCR en Capital.
