Luego de una reunión con inversores en Estados Unidos, trascendió que el ministro de Economía evaluaba acelerar el ritmo de ajuste de las bandas cambiarias. Desde el Gobierno salieron a desmentirlo y ratificaron la política cambiaria actual.
Las versiones sobre un posible cambio en el esquema cambiario del Gobierno nacional se expandieron luego de la reunión que Luis Caputo mantuvo con un grupo de inversores en Nueva York. Según trascendió en medios internacionales, el ministro habría admitido la posibilidad de aumentar el ritmo de ajuste de las bandas cambiarias del 1% al 1,5% mensual y anunciar un plan en los próximos treinta días para acumular reservas y recomprar deuda.
Desde el equipo económico salieron a desmentir esa información. “Es falso”, respondieron ante la consulta de distintos medios, y aseguraron que no habrá cambios en el esquema actual. Ratificaron además el rumbo definido por el presidente Javier Milei, quien días atrás sostuvo en una entrevista con Financial Times que mantendrá el sistema de bandas hasta 2027 y que prevé volver a los mercados internacionales en 2026.
De acuerdo con la reconstrucción del encuentro en Nueva York, Caputo habría dicho que el Gobierno no planea liberar el tipo de cambio, sino mantenerlo dentro del rango vigente, que actualmente se ubica entre $932 y $1.500. También habría planteado la posibilidad de ajustar la banda según la evolución de la inflación y la demanda de pesos.
Fuentes oficiales insistieron en que no habrá anuncios sobre modificaciones del régimen cambiario. En paralelo, Caputo habría deslizado ante los inversores que el Ejecutivo estudia la recompra de bonos globales con vencimiento en 2029 y 2030, utilizando financiamiento más barato, dentro de un plan que incluiría un cronograma para la acumulación de reservas y la emisión de un bono de “deuda por educación”.
Las declaraciones atribuidas al ministro se conocieron en medio de nuevas dudas en Wall Street sobre la sostenibilidad del actual esquema, luego de las intervenciones del Tesoro de Estados Unidos que apuntalaron la estabilidad del peso. Algunos bancos extranjeros recomendaron avanzar hacia una mayor flexibilización cambiaria y un plan de fortalecimiento de reservas.
El economista Carlos Melconian consideró que “tienen que comprar reservas para dejar atrás lo que hicieron en 2025” y advirtió que “el techo de la banda se convierte en algo tan psicológico como irrelevante”.
Por su parte, el analista Claudio Caprarulo, de la consultora Analytica, afirmó que “el sistema de bandas como está configurado hasta ahora quedó obsoleto una vez que el tipo de cambio oficial tocó el techo en septiembre”. A su juicio, la inflación “va a continuar más cerca del 2% mensual”, lo que vuelve insuficiente el ajuste actual del 1%.
Otros economistas coincidieron en que una eventual modificación de la banda no alteraría la dinámica del mercado. Fernando Marull sostuvo que “no cambia nada y va a ayudar a comprar reservas”, mientras que Haroldo Montagú señaló que “las bandas son un esquema diseñado para apreciar la moneda”.
Las bandas móviles comenzaron a aplicarse en abril con un ajuste del 1% mensual, respaldadas por el Fondo Monetario Internacional. El objetivo inicial era acompasar la inflación y fortalecer las reservas, pero ese plan enfrentó dificultades por la escasa liquidación del agro y la necesidad de recurrir a financiamiento externo.
El mercado mantiene sus dudas sobre la capacidad del Gobierno para cumplir la meta de reservas acordada con el FMI. Según estimaciones privadas, el Banco Central debería acumular más de US$ 8.000 millones antes de diciembre, aunque hoy se encuentra a una distancia de entre US$ 7.000 y US$ 8.000 millones del objetivo.
Las reservas internacionales se ubicaron en US$ 40.260 millones, tras el último pago de intereses al FMI por US$ 825 millones, una operación sobre la que el Gobierno evitó realizar comentarios.
En este contexto, Milei confía en sostener su programa cambiario y toma como referencia el modelo antiinflacionario de Israel, mientras Caputo busca fortalecer la posición fiscal para mostrar resultados ante el organismo internacional. El ministro volverá a reunirse con Kristalina Georgieva en febrero, con la intención de negociar una nueva revisión del acuerdo.
