La tensión en el kirchnerismo bonaerense se intensifica con la creciente separación entre Axel Kicillof y La Cámpora, liderada por Cristina y Máximo Kirchner. El gobernador busca consolidar su liderazgo político, promoviendo listas propias para las elecciones legislativas de 2025 y organizando un acto sin la participación de Cristina, lo que refleja su intención de establecer un espacio autónomo. «Todo va camino a que haya dos listas en todas las categorías», afirmaron dirigentes cercanos a Kicillof, quienes advierten que la unidad bajo el liderazgo de la ex presidenta se ha convertido en un sometimiento.
La tensión dentro del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires continúa en aumento, evidenciando una creciente distancia entre el gobernador Axel Kicillof y La Cámpora. Mientras Cristina Kirchner busca consolidar su liderazgo en el peronismo, Kicillof marca diferencias que apuntan a establecer su propio espacio político. «Todo va camino a que haya dos listas en todas las categorías. El objetivo es que finalmente el gobernador conduzca y esa es la manera de fortalecerlo, con una lista propia», afirmó un dirigente cercano al gobernador, sugiriendo una ruptura en el horizonte electoral.
Esta separación se ha hecho más evidente en los últimos meses, con gestos claros de Kicillof que desafían el liderazgo de Cristina y Máximo Kirchner. Uno de los momentos clave fue cuando el gobernador resistió la presión de Máximo para ser candidato presidencial y defendió la continuidad de Verónica Magario como vicegobernadora. Además, Kicillof ha evitado participar en eventos organizados por el cristinismo, como el reciente acto en La Matanza, dejando en claro su postura de independencia.
El enfoque del gobernador bonaerense es claro: fortalecer su liderazgo en el ámbito provincial, lejos de la influencia de La Cámpora. «Tenemos que terminar de fortalecer el proyecto provincial de Axel y qué él sea el conductor. Hoy estamos en ese proceso», comentaron desde su entorno. Este objetivo se traducirá en la creación de listas propias para las elecciones legislativas de 2025, enfocadas en garantizar representación en los municipios y en la Legislatura bonaerense.
La reciente aprobación de la Boleta Única en Papel (BUP) es vista por el equipo de Kicillof como una oportunidad para minimizar el impacto de los candidatos nacionales en las elecciones provinciales. El cambio de sistema electoral podría beneficiar a Kicillof, quien apuesta por una mayor «provincialización» de los comicios, permitiéndole concentrarse en consolidar su espacio político en Buenos Aires sin depender del arrastre de figuras nacionales.
La posibilidad de que se presenten dos listas peronistas en las próximas elecciones es cada vez más real. De un lado, estaría el espacio de Kicillof, con listas confeccionadas por su equipo, y del otro, La Cámpora y el sector más cercano a Cristina Kirchner. “Ellos hablan de unidad, pero es sometimiento”, afirmó un intendente alineado con Kicillof, reflejando el malestar por el control que La Cámpora ejerce sobre las listas.
En este contexto, el gobernador bonaerense está determinado a consolidar su poder en las ocho secciones electorales de la provincia. De acuerdo con su equipo, el objetivo es asegurar representación propia en los 135 municipios y en las cámaras legislativas provinciales, algo que no se logró en los cierres de listas de 2023, cuando Kicillof debió aceptar candidaturas impuestas por el cristinismo en el último minuto.
El acto del Día de la Lealtad que organiza el equipo de Kicillof en Berisso es una muestra más de la independencia que busca el gobernador. Este evento se está planificando sin la participación de Cristina Kirchner, quien, aunque sigue siendo una figura influyente en el espacio, no ha sido invitada. “Van a pasar cosas”, adelantó uno de los participantes en una reciente reunión en la que se discutió la creación de un espacio propio alineado con Kicillof.
Las críticas hacia el método de toma de decisiones de La Cámpora y su control sobre las listas son constantes. «Perdimos seis de las últimas ocho elecciones. El método tiene que cambiar. Basta de enterarnos las cosas por Twitter y que nos diga quién va y quién no va de acuerdo al criterio de ellos», señalaron desde el círculo cercano a Kicillof, evidenciando el hartazgo por la forma en que se gestiona el espacio peronista bajo el liderazgo de Cristina y Máximo Kirchner.
La tensión dentro del kirchnerismo ha llegado a un punto crítico. «¿Axel ganó con 5 millones de votos la provincia más importante del país y el jefe es Máximo? No puede ser así«, se quejaron desde el entorno de Kicillof, remarcando la necesidad de que el gobernador sea quien lidere el peronismo en la provincia. Esta disputa por el control del espacio ha fracturado la convivencia dentro del kirchnerismo bonaerense, donde ya no se disimula la ruptura.
El panorama de cara a las elecciones de 2025 es incierto, pero lo que está claro es que Kicillof no dará un paso atrás en su búsqueda de autonomía. La figura de Cristina Kirchner sigue presente, pero desde el espacio del gobernador creen que es hora de cambiar el liderazgo dentro del peronismo. «¿Hay algún futuro con Cristina como candidata en el 2027? ¿Hay futuro con un liderazgo de ella para la construcción política? La respuesta es no«, concluyó un dirigente cercano a Kicillof, dejando en claro que el camino hacia la ruptura parece inevitable.
