La sesión se desarrolló sin la presencia de los senadores libertarios, que se retiraron para expresar su rechazo a la convocatoria.
La Cámara alta votó la actualización de los haberes previsionales y un bono extraordinario para jubilados, en una jornada que evidenció la tensión entre la oposición y el oficialismo de Javier Milei. La sesión se desarrolló sin la presencia de los senadores libertarios, que se retiraron para expresar su rechazo a la convocatoria.
Desde temprano, la oposición logró reunir 42 legisladores en sus bancas, número suficiente para iniciar el debate. Entre los presentes se contaron miembros de Unión por la Patria, radicales como Martín Lousteau, Maximiliano Abad y Pablo Blanco, y referentes de otros bloques que habían acompañado a Milei en proyectos anteriores. La asistencia de los correntinos Carlos Espínola, Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela despertó sorpresa, ya que hasta hace poco mantenían diálogo con La Libertad Avanza.
Al comenzar la sesión, el senador Ezequiel Atauche sostuvo: “Para el Gobierno, esta sesión no es válida”. Desde el oficialismo denunciaron que los legisladores opositores pretendían forzar una agenda en su contra. Mientras tanto, la vicepresidenta Victoria Villarruel ocupó su lugar en el estrado. Su presencia habilitó el tratamiento formal de los proyectos que llegaron con media sanción de Diputados.
Los bloques que responden a varios gobernadores reclamaron que se discutan primero los temas que impactan en las finanzas provinciales. Propusieron repartir a las provincias recursos de los Aportes del Tesoro Nacional y del Impuesto a los Combustibles. Otros senadores, en cambio, priorizaron el debate previsional. Después de idas y vueltas, se acordó iniciar con la actualización de jubilaciones y la emergencia en discapacidad.
La radical Mariana Juri planteó que “estos proyectos tienen que ir a comisión”, en representación de un sector que pretendía frenar el trámite. Sin embargo, otros legisladores presionaron para emitir el voto de inmediato y enviar un mensaje político al Ejecutivo. Tras largas discusiones sobre el reglamento, los dictámenes se sometieron a votación. La actualización de haberes recibió 52 votos afirmativos, ninguna negativa y cuatro abstenciones. Por problemas técnicos, el recuento no se hizo de manera electrónica y se resolvió de viva voz.
El bono previsional quedó fijado en 40 mil pesos. A su vez, se convalidó un incremento del 7,2% sobre los haberes jubilatorios. Entre quienes acompañaron las medidas figuraron senadores radicales, del PRO y de otros bloques provinciales. En tanto, los representantes de Misiones y Chubut optaron por abstenerse.
Cuando empezó la votación, Villarruel abandonó su asiento y cedió la conducción al presidente Provisional Bartolomé Abdala, quien también expresó su desacuerdo con la sesión. Abdala manifestó que se abstendría “para no convalidar la sesión”. De inmediato, legisladores opositores le advirtieron que no podía retirarse mientras ocupaba la presidencia. Finalmente, la neuquina Silvia Sapag tomó el control del recinto.
En paralelo, manifestantes se concentraron frente al Congreso con reclamos para que se declare la emergencia en discapacidad. Dentro del Senado, algunos legisladores anticiparon que la aprobación de esa norma provocaría un veto presidencial. Desde la Casa Rosada confirmaron que Milei no acompañará el proyecto en caso de convertirse en ley.
El clima político se tensó aún más por la decisión de Karina Milei de impulsar listas propias en varias provincias, desplazando a dirigentes que hasta ahora compartían estrategia con La Libertad Avanza. El enojo de algunos senadores correntinos reflejó esa fractura interna. El Ejecutivo calificó la sesión de “golpe institucional” y denunció que se había violado el reglamento. La oposición celebró la sanción de los proyectos como un freno a lo que consideran un ajuste sobre los sectores más vulnerables.
