Mientras crecen las tensiones en el oficialismo, un sector del PRO y quienes responden a Santiago Caputo dentro de La Libertad Avanza tejen una sociedad para ganar influencia y definir la nueva conducción en Diputados.
La Cámara de Diputados se convirtió en el centro de una reconfiguración política. El PRO y el ala interna de La Libertad Avanza conocida como Las Fuerzas del Cielo, liderada por Santiago Caputo, comenzaron a coordinar movimientos y estrategias en el ámbito legislativo. Cristian Ritondo, jefe del bloque amarillo, aparece como la pieza clave en este acercamiento, mientras busca posicionarse como potencial sucesor de Martín Menem en la presidencia de la Cámara.
El vínculo entre ambos sectores se afianzó durante la votación de la reforma de la ley de DNU. Aunque el Gobierno celebró haber evitado una derrota total, el trasfondo fue otro: Caputo y Ritondo trabajaron como socios y en conjunto para impulsar el rechazo parcial del proyecto, lograron que uno de los artículos fuera volteado y, con ello, que la iniciativa regresara al Senado.
Tras un período de silencio político, Caputo, asesor de confianza de Javier Milei, recuperó protagonismo dentro de la estructura oficialista. Desde Las Fuerzas del Cielo reivindican su rol en la articulación con diputados misioneros y chubutenses, cuyas abstenciones fueron decisivas para frenar el avance del proyecto. Mientras tanto, el PRO acuerdista -que agrupa a los sectores de Ritondo, Santilli y los bullrichistas más alineados con el Gobierno-, interpreta este entendimiento como el primer paso hacia una alianza más consolidada con el núcleo libertario.

“El Gobierno necesita más aliados. Hoy todo nos sale más caro porque ya no nos creen. Antes una reunión con Francos bastaba; ahora te piden que esté (Scott) Bessent en la mesa», admitió una fuente del entorno de Caputo. El diagnóstico es compartido por Ritondo, quien entiende que el futuro del PRO dentro de La Libertad Avanza dependerá de mantener puentes con el sector caputista, más pragmático y menos dogmático que el círculo cercano a los hermanos Milei.
Ambos espacios coinciden en que la relación con el gobernador correntino, Gustavo Valdés, marcó el inicio del deterioro de la gobernabilidad y de las tensiones legislativas. Ahora, con la mira puesta en el 26 de octubre, creen que puede abrirse una nueva etapa de reacomodamientos internos, donde Las Fuerzas del Cielo ganen peso institucional y el PRO logre instalar cuadros técnicos dentro del Ejecutivo.
Dentro del bloque libertario, los que responden a Caputo se entusiasma con un posible cambio en la dinámica del poder interno. En el PRO, esa posibilidad también genera expectativa: un Caputo con cargo oficial implicaría un interlocutor directo entre ambos espacios, capaz de ordenar las tensiones y proyectar una agenda compartida en el Congreso.
Mientras tanto, Martín Menem intenta sostener su lugar, aunque los cuestionamientos crecen desde todos los frentes. Ritondo y Caputo ya operan en tándem, y cada paso parece pensado para reconfigurar la Cámara baja. El PRO aporta estructura, los que responden a Caputo estrategia política. Si la estrategia prospera, el próximo tablero del poder legislativo podría escribirse con tinta amarilla y violeta.
