Macristas bonaerenses y ex kirchneristas conviven en un flamante Frente Renovador. Giustozzi no quiere que le hablen de acuerdos con el PRO y critica a su dirigencia por buscar “participar de la fiestita”. “Que vaya al psicólogo”, lo cruzan desde el oficialismo porteño. ¿Cómo hará Massa para mantener a la tropa unida? Jorge Macri, el encargado de bajar los decibeles.
"No hay dos veredas. La Argentina es una ancha avenida”. La frase, una de las que dejó Sergio Massa en su acotada recorrida mediática, no parece reflejar lo que hoy sucede en el interior de su propio espacio político, donde la difícil convivencia ya expuso sus primeras grietas.
De un lado se encuentra el segundo precandidato Darío Giustozzi, quien hasta ahora no ha confrontado directamente con el Gobierno nacional, al que supo acompañar hasta hace apenas unos meses. Del otro, la dirigencia perteneciente al PRO, tal vez el partido que más se haya separado discursivamente del kirchnerismo en los últimos años.
Sin vueltas, en declaraciones radiales el intendente del sur acusó hace unos días a los macristas de querer “participar de la fiestita de cumpleaños” organizada por el tigrense, e insistió una vez más en que “no hay un acuerdo” ya que “el PRO no integra el Frente Renovador”. Después, quizás al recordar la fuerte presencia “amarilla” en listas nacionales, provinciales y municipales del massismo, tuvo que conceder que “algunos dirigentes se sumaron”. Entre ellos, ni más ni menos que jefes comunales como Jorge Macri y Gustavo Posse, y diputados nacionales como Soledad Martínez y Gladys González.
Desde el PRO no se quedaron callados y replicaron enseguida los dichos de Giustozzi: el primero fue el candidato a legislador porteño Álvaro González quien, sin dar nombres, habló de dirigentes massistas que “tendrían que ir al psicólogo si les molesta el pacto”. “El frente está inscripto y los candidatos están ahí. Si quieren negar un espacio político porque sienten pudor o vergüenza, es problema de ellos”, cuestionó con dureza el actual subsecretario de Asuntos Públicos del Gobierno de la Ciudad.
Otra de las voces que se sumó al cruce mediático con el jefe comunal bonaerense más votado en 2011 fue la de Gladys González, quien en un tono más mesurado desmintió que desde el Frente Renovador se quiera “invisibilizar” a su partido. “Nadie me pidió que me esconda, ni que baje mi rol mediático, ni que cambie mi perfil”, aseguró la diputada a diario Perfil.
Estas divergentes trayectorias y procedencias, algunas muy marcadas, son las que Massa busca incorporar a través de un discurso conciliador, casi como una “oposición light”, a decir de Francisco De Narváez. En su intención de alejarse de lo que ha mostrado en el último tiempo el arco anti-K más duro –que igualmente tiene a algunos de sus exponentes en el Frente Renovador-, Massa deberá mirar hacia adentro de sus filas y ver si logra mantener un discurso homogéneo sin rispideces internas. Ése también sería un triunfo. Por lo pronto Jorge Macri quedó como encargado de bajarle los decibeles ante la opinión pública
