El escándalo desatado por las denuncias de violencia física y psicológica que habría ejercido el ex presidente Alberto Fernández contra su expareja Fabiola Yañez sacudió al espacio con daños aún incalculables.
El peronismo se encuentra es sus horas más críticas: el escándalo desatado por las denuncias de violencia física y psicológica que habría ejercido el ex presidente Alberto Fernández contra su expareja Fabiola Yañez sacudió al espacio con daños aún incalculables.
Incluso, las preocupaciones crecen con el correr de las horas. «Ahora, la pregunta es qué otras cosas pueden salir de esos teléfonos que están en manos de la Justicia y de los testimonios que aporten los que sean citados», se preguntan muchos dirigentes que participaron del gobierno de Frente de Todos luego de que la Justicia allanara la casa de Alberto y extrajera sus dos teléfonos celulares.
El impacto social y político de las revelaciones por las denunciadas agresiones a Fabiola Yañez aún tiene una dimensión incalculable y es imposible saber cuanto dañara al peronismo tal como se lo conoce. “Esto va a ser un goteo que puede durar mucho tiempo y que no sabemos a quiénes más va a salpicar”, explica un consultor ligado a las filas peronistas.
Como si fuese poco, en medio de este sunami, el mensaje que publicó Cristina Kirchner en redes sociales con el que cuatro días después de las primeras revelaciones criticó a Fernández y, al mismo tiempo, se victimizó y acusó a los medios de comunicación que sacaron a la luz los hechos no cayó bien en distintos satélites del panperonismo.
“Cristina no puede seguir sin hacerse cargo de que ella fue la que lo hizo Presidente a Alberto y de no haber logrado que su Gobierno funcionara de otra manera, para evitar el fracaso. Ni hablar de muchas otras cosas de las que debería haber estado al tanto”, admite un dirigente que hasta poco no cuestionaba su jefatura.
Pero ¿Cómo fue que Fernández llegó a presidente? La responsabilidad inexcusable es de Cristina. Primero por nombrarlo después de casi 10 años de enemistad, entregada también al personaje que le vendió como puente con el peronismo y los tribunales federales. Después por desentenderse de él y cortar la relación con un irresponsable que no estaba ni pretendía estar a la altura, derivando en una coalición totalmente inconsistente para gestionar. La ex presidenta solo puede salir indemne entre el séquito de sus obsecuentes. Pero la ruina pública de Fernández pone un nuevo límite a la política del dedazo y deteriora el capital.
Naturalmente, no será Cristina la única que pague los costos. También el reverso de Cristina, el peronismo antikirchnerista, queda devastado. Todo el PJ que creyó ver en este Alberto a un líder capaz de emanciparse de su gran electora: gobernadores, diputados, senadores, intendentes, machos alfa sin votos. Hay algo más.
Así, con el final de Fernández, todo indica que asistimos a la catástrofe no solo del peronismo sino también del progresismo. De estos silencios y escándalos, Milei, La Libertad Avanza y los trolls libertarios se alimentan y viven y crecen… intentando para de la tremenda realidad económica y social.
Incluso ya se habla de la posilidad que el año pasado puedan ir divididos para lo que se trabaja fuertemente desde la Rosada y el oficialismo del Congreso.
Hay ahora 5 sectores cada vez más reconocibles: Cristina y La Cámpora; Kicillof y gran parte de los intendentes del PJ; un Peronismo No Kichenrista que quiere pasar página de una vez por todas (Gray, Facundo Moyano, Guillermo Moreno, Juanchi Zabaleta, Peronismo Cordobés, Randazzo?, Pichetto? ); el Frente Renovador conducido por Sergio Massa y Juan Grabois y parte de los movimientos sociales.
