Con el calendario legislativo corriendo y un escenario adverso tras la última votación en Diputados, el oficialismo resolvió redoblar la apuesta en el Senado y avanzar con el texto original del Presupuesto 2026, pese al rechazo opositor a la derogación de la Emergencia en Discapacidad y del Financiamiento Universitario. Frente a ese traspié, en Casa Rosada activaron un esquema alternativo: lograr dictamen este viernes, sesionar el 26 y recién entonces enviar eventuales cambios a la Cámara baja el 29.
La definición quedó sellada el jueves por la tarde durante una reunión de casi dos horas de la mesa política, que tuvo lugar en el Salón de los Escudos de la planta baja de Balcarce 50. Sin la presencia del presidente Javier Milei, quien solo pasó por la sede para renovar su firma digital próxima a vencer, participaron del encuentro el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, el titular de Economía Toto Caputo, la senadora Patricia Bullrich, el diputado Martín Menem, el asesor Santiago Caputo y el operador del denominado círculo rojo Ignacio Devitt.
Durante la mañana, aún bajo el impacto político del rechazo al capítulo 11 —que incluía las derogaciones resistidas por Milei—, el entorno presidencial había analizado la posibilidad de vetar el Presupuesto en caso de que el Senado lo aprobara sin cambios. Esa alternativa quedó relegada a un eventual plan C, luego de que a lo largo del día se diseñara una estrategia intermedia para intentar satisfacer al mandatario y sancionar la ley de leyes antes de fin de año.
Aunque en La Libertad Avanza sostienen como prioridad mantener la iniciativa tal como fue enviada por el Ejecutivo, dos fuentes presentes en la cumbre admitieron que se escuchará a gobernadores aliados y senadores para “trabajar sobre el capítulo 11”. Esto abre la puerta a posibles modificaciones, siempre y cuando no se altere el equilibrio fiscal. “Hay temas importantes sobre los que podemos hablar, como el energético o, incluso, la coparticipación de la Ciudad”, deslizaron desde el Gobierno.
En los hechos, y con números muy ajustados en la Cámara alta, el oficialismo evalúa incorporar durante el debate algún apartado vinculado al financiamiento universitario y a la emergencia en discapacidad, en caso de no poder sostener la derogación total de ambas leyes contemplada en el proyecto original.
Ese movimiento obliga a negociar contrarreloj con la oposición. En ese marco, Bullrich, como jefa del bloque violeta e interlocutora clave en el Senado, deberá reunir los apoyos necesarios para obtener dictamen este viernes. Cumplido el plazo reglamentario de siete días, el oficialismo buscará llevar el texto al recinto el 26 de diciembre.
La hoja de ruta fijada por el Presidente apunta a que el proyecto —ya corregido— vuelva a Diputados el 29 de este mes, último día de vigencia de las sesiones extraordinarias, con el objetivo de conseguir allí la sanción definitiva.
Desde el Ejecutivo defendieron la iniciativa en un comunicado oficial y remarcaron que “el Presupuesto 2026 es una herramienta clave para garantizar el equilibrio fiscal, ordenar las cuentas públicas y sentar las bases del nuevo modelo económico”.
