En las redes sociales estalló la idea de armar una marcha K para apoyar el modelo y a la presidente. Sin embargo, los dirigentes del oficialismo desestimaron la idea. Cuál es el antecedente ante las manifestaciones contrarias al gobierno. Habrá una gran concentración para recordar a Néstor Kirchner.
El dirigente kirchnerista Edgardo Depetri, del Frente Transversal, afirmó que "jamás estuvo en discusión" la realización de una contramarcha para responder a las protestas del jueves pasado en la ciudad de Buenos Aires y algunos puntos del país. Además señaló que quienes publicaron esas versiones buscan "generar niveles de confrontación o polarización".
El diputado nacional manifestó que en las protestas se escuchó "un discurso muy duro, muy descalificante" de parte de "sectores claramente enfrentados con el gobierno nacional, que son los mismos que cacerolearon con (Juan Carlos) Blumberg, con la (resolución) 125 y el campo, contra la ley de medios". "Hay un hilo conductor de un sector social que ha votado en contra del Gobierno y se ha movilizado en cuanta marcha se planteó en contra de este modelo nacional", sostuvo.
Depetri era señalado como uno de los organizadores de una contramarcha para defender el modelo kirchnerista el 27 de octubre, fecha del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner. La Cámpora, el Movimiento Evita, la JP Descamisados, el Movimiento Kolina, y todos los espacios de Unidos y Organizados eran señalados como los responsables de la convocatoria. Lo cierto es que luego de la marcha opositora del pasado jueves, la reacción de los simpatizantes kirchneristas en las redes sociales fue instantánea, y enseguida algunos lanzaron la idea de convocarse. Pero ningún dirigente se había referido oficialmente.
El diputado provincial del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro, y el diputado nacional de La Campora Andrés “Cuervo” Larroque también negaron la posibilidad. Lo que si sucederá el 27 de octubre es la realización de un acto para recordar al ex presidente Nérstor Kirchner.
“El peronismo se moviliza a favor de un proyecto, no en contra de nada. Menos de una marcha que pidió por problemas que son una anécdota al lado de los que teníamos en 2001", dijo Larroque, y caracterizó a los grupos que batieron cacerolas como "un sector que cuando pudo fue a golpear las puertas de los cuarteles. Pero hoy se escuchan todas las voces".
Fernando "Chino" Navarro sostuvo que "no hay ninguna necesidad" de una contramarcha porque "quedó demostrado que hemos obtenido el 54% de los votos y la oposición no". El diputado bonaerense analizó la protesta con perspectiva estratégica: "Tenemos que escuchar, analizar, ser humildes y no creernos los dueños de la verdad, porque si algo le ha demostrado la historia en los últimos tiempos a este proceso político, es que cuando estamos en una encrucijada hay que avanzar y construir más trabajo, más salario, más seguridad y más educación."
Y agregó: "Todos quieren vivir mejor, los que votaron a favor de Cristina en octubre y también los que votaron en contra. La diferencia que hay son los métodos y los instrumentos para llegar a ese objetivo”.
EL ANTECEDENTE DE BLUMBERG Y LA 125
Los referentes del kirchnerismo pactaron que si la movilización adquiría volumen debían evitar reaccionar. Lo contrario a lo que se hizo el 26 de marzo de 2008, cuando agrupaciones K sacaron a caceroleros de Plaza de Mayo.
Aquella noche, en plena batalla con el campo, columnas del Movimiento Evita de Emilio Pérsico, el FTV de Luis D´Elía y La Cámpora, forcejearon con caceroleros en Avenida de Mayo. Hubo pedradas, corridas y heridos.
En los incidentes, Larroque terminó con un corte en la frente y D´Elía protagonizó un episodio que lo llevó a la Justicia. A la medianoche, según la épica K, se “recuperó” la Plaza.
Durante la disputa con el campo, Néstor Kirchner ensayó una táctica diferente a la que había digitado cuatro años antes cuando, explosiva y viral, lo desacomodó una protesta contra la inseguridad encabezada por Juan Carlos Blumberg.
Con Blumberg, además de desplegar un operativo reservado de contención -el diputado y ahora embajador en Uruguay Dante Dovena fue el enlace-, Kirchner prefirió el repliegue.
La capacidad de movilización se desinfló de las 150 o 200 mil personas de la primera marcha a modestísimos 8 mil. El último fotograma del fenómeno Blumberg registra los 88.180 votos que logró como candidato a gobernador bonaerense en 2007. En el medio, lo contaminó el affaire del ingeniero que no era.
Antes, luego de pulsear con Eduardo Duhalde, el patagónico auspició su “Plaza del Sí”. La armó el 25 de mayo de 2006 a 3 años de su jura presidencial y tuvo el propósito de demostrar que era, luego de su triunfo en la provincia, el jefe indiscutido del PJ.
En 2008, en la porfía por la 125, Kirchner entendió que el mecanismo para confrontar con el campo era el que eligieron sus rivales e incentivó la táctica de marcha vs. marcha. Por eso mandó ganarle la plaza a los caceroleros y saturó, luego, con varios actos masivos.
El último show fue en la Plaza de los dos Congresos, horas antes del voto no positivo de Julio Cobos. A la misma hora, en Palermo, la Mesa de Enlace hacía su propio despliegue. La saga chacarera arrastró a Kirchner a la derrota electoral en junio de 2009.
Ambas experiencias aparecieron, durante el fin de semana, en la mesa de arena del kirchnerismo. Se impuso el criterio de no pulsear en la calle. El plan es que, como ocurrió con Blumberg, la protesta se licue con el tiempo y se desperfile cuando aparezcan figuras políticas que se quieran apropiar de ese malestar.
Por esa razón, en Casa Rosada y en la galaxia de Unidos y Organizados avisan que no habrá contramarcha. Convocar a una marcha K sería contraproducente porque le daría entidad a la protesta y, además, la incentivaría para próximos turnos.
Desde hace semanas se programa una saga de shows y actividades para el 27 de octubre. Forma parte de una estrategia K de construir su propio menú de efemérides: por un lado el 27 de abril, día de la elección en que Kirchner quedó segundo en 2003; por otro, el 27 de octubre, día de la muerte del ex presidente.
Hay otra cruz marcada en el almanaque oficial. Para el 17 de noviembre, Día del Militante peronista, se prepara la avant premiére de la película sobre Kirchner, que comenzó a dirigir Adrián Caetano y terminó Paula De Luque, cuya banda de sonido compuso Gustavo Santaolalla. Todos esos eventos quedaron, el fin de semana, bajo revisión. El año pasado, además del viaje de Cristina de Kirchner y un reducido grupo de dirigentes al mausoleo de Río Gallegos, se montó un ciclo de recitales en Plaza de Mayo a modo de homenaje al ex presidente.
