Luego de que La Alameda, una ONG que investiga la trata de personas, hiciera una presentación judicial a raíz de los prostíbulos que funcionan en tres de los departamentos de Eugenio Zaffaroni, el juez salió a responder. Dijo que nunca firmó un contrato de locación en forma personal, que no conoce a ninguno de sus inquilinos y que tiene una inmobiliaria que maneja sus inmuebles.
Eugenio Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, fue denunciado ante la Procuración General de la Nación, que preside Esteban Righi, a raíz de los tres departamentos de su propiedad en los que funcionan prostíbulos. La denuncia está a cargo de la ONG La Alameda, dedicada a combatir la trata de personas.
Según reveló Perfil.com, Zaffaroni es propietario de un departamento en Vicente López 2217, en el barrio porteño de Recoleta, donde cinco mujeres ejercen la prostitución. Además, posee otra vivienda en Marcelo T. de Alvear 1906, que también funciona como "privado", como pudo constatar el diario Libre. Luego apareció una tercera propiedad que se le atribuye al magistrado ubicada en Paraguay 877.
La denuncia busca determinar si Zaffaroni es partícipe de los delitos o si conocía que ocurrían en su propiedad. Además, según explicaron desde La Alameda a Perfil.com, la sospecha de un ilícito es suficiente para inhabilitar a un juez de la Corte Suprema, ya que su conducta debe ser "intachable".
Frente a las acusaciones, el ministro de la Corte Suprema volvió a desvincularse al afirmar que nunca firmó un contrato de locación en forma personal, que no conoce a ninguno de sus inquilinos y que tiene una inmobiliaria que maneja sus inmuebles
"Son quince inmuebles en la Ciudad que están en todas mis declaraciones patrimoniales. Es obvio que no puedo administrarlos personalmente, de modo que tengo un apoderado y una inmobiliaria que los alquila", reiteró el magistrado en declaraciones a un matutino porteño.
El integrante del máximo tribunal de justicia advirtió que sólo se "limita" a recibir el pago de los alquileres por lo que desconoce a sus inquilinos y las actividades que desarrollan en sus inmuebles.
"Me limito a recibir lo que me pagan y ni siquiera reviso mucho las cuentas. Nunca firmé un contrato de locación personalmente, nunca conocí personalmente a ninguno de mis inquilinos, que cambian a veces rápidamente", indicó.
Al ser consultado sobre las medidas que adoptará para revertir esta situación afirmó: "Veré cómo puedo hacer que queden los inmuebles libres lo antes posible. Es lo mismo que hubiera hecho si me hubiesen formulado algún reclamo en serio con anterioridad".
"Quieren desequilibrarme emocionalmente, aprovecharse de una situación desgraciada para provocar una reacción agresiva en mí o en los colaboradores más cercanos y explotarlos al máximo. La noticia no sería que la inmobiliaria que administra alquiló irresponsablemente, sino que yo sería un energúmeno que reaccionaría como el pobre Maradona”, concluyó.
