Lio empezó su Mundial contra Nigeria. El cambio de semblante, la actitud y un gol de hermosa factura, lo ponen otra vez en la competencia seria por el título. ¿Se viene en Rusia la revolución Messiánica?
Por Marcial Ferrelli
La situación se estaba poniendo insostenible. Hasta los más acérrimos defensores comenzaron a mirar para otro lado. Las justificaciones se fueron disolviendo como el hielo en un vaso con bebida. Los gestos, la mirada, el himno, la desconexión, la derrota catastrófica con Croacia, todo sucedía alrededor de un grupo desalmado y a la deriva.
Los rumores de afuera sirvieron para despertar a todos, los de adentro post victoria nigeriana ante Islandia, pactaron morir con las botas puestas, no exponer a los más jovenes y buscar revancha para quemar la última bala que quedaba contra Nigeria, eso sí solos, con un pseudo interinato, conformado por los históricos Me Ma (Messi y Mascherano).
El nuevo sindicato de futbolístas de la selección Argentina (SFSA) comenzaba a hacer funcionar su mutual y comandar el equipo para enfrentar a los africanos. Un duelo que pondría a la «generación desafortunada» otra vez entre la gloria o el drama.
Héroe y Capitán de mil batallas
El domingo 7 de enero de 2018, Messi alcanzó su gol número mil (en todas las competencias), con el que anotó en la victoria 3-0 del Barcelona sobre el Levante, por la fecha 18 de la Liga española. Un número de conquistas inimaginables para cualquier futbolista profesional terrícola.
El martes 26 de junio de 2018, contra Nigeria tal vez marcó su gol más bonito en la selección argentina, un doble control muslo – empeine en el aire con zurda y la definición cruzada con su pierna menos hábil, transformaba la angustia y los reclamos en un guiño para lo que viene. Con el gol agónico de Rojo, el de Lío volvió a cotizar en bolsa, para la epopeya albiceleste de San Petersburgo.
Los triunfos traen alivio y tranquilidad, aunque el Mundial recién empieza. Ya no está Alemania, ese monstruo grande y pisa fuerte que nos devolvió en los últimos tres mundiales. La actitud y la rebeldía nos reavivan la ilusión de una revolución Messiánica, el elixir de la zurda que comande el sueño de embriagarnos con la Copa y poder festejar, abrazarnos y desahogarnos al fin.
Despierten jugadores y que se alineen los astros, el sábado se viene Francia por octavos, es a todo o nada. Ahora la guillotina que alguna vez cortó la cabeza de Maximilien Robespierre, podría convertirse en el arma que la intolerante afición argentina utilice para rebanar la testa de ésta «generación desafortunada».
