El Grupo Clarín intenta consolidar su dominio en el sector de las telecomunicaciones mediante la compra de Telefónica. Ante esto, el anarcocapitalista ordenó a Defensa de la Competencia que analice la operación y podría exigir que se desprenda de Movistar o Personal.
El Grupo Clarín ha sido un actor dominante en el panorama mediático argentino durante casi 80 años. La llegada de Javier Milei a la Presidencia en diciembre de 2023 generó sorpresa en el Gobierno cuando comenzó a circular la versión de que el multimedio buscaba adquirir la filial argentina de Telefónica. La nueva fusión recordaba la operación entre Cablevisión y Multicanal durante la administración de Néstor Kirchner. Con los cambios de gobierno, Clarín sigue afianzando su posición.
El lunes, pocas horas después de que se confirmara la compra por parte de Telecom, la Oficina del Presidente (OPRA) anunció que iniciaría una investigación para determinar si la transacción generaba un monopolio en el sector de telecomunicaciones. El Ejecutivo instruyó al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) para que analicen si el grupo está concentrando demasiado poder en el mercado. En medio de la tensión, el exasesor presidencial Santiago Caputo lanzó un mensaje contundente desde su cuenta @MileiEmperador: «Clarín miente».
La adquisición posiciona al conglomerado dirigido por Héctor Magnetto con el control del 70% del mercado de red móvil en Argentina. Según fuentes oficiales, la CNDC deberá emitir un dictamen y podría exigir que el grupo se desprenda de Movistar, parte del paquete adquirido a Telefónica, o de Personal, la operadora que ya controla. La otra gran compañía en el sector es Claro, perteneciente al empresario mexicano Carlos Slim.
Desde la Casa Rosada señalan que Clarín se benefició de «décadas de favores estatales» que le permitieron construir una estructura dominante en los medios y telecomunicaciones. Esta disputa recuerda la confrontación entre el grupo y Cristina Fernández de Kirchner, cuando la expresidenta intentó desmantelarlo con la Ley de Medios. Ahora, el gobierno libertario de Milei adopta una estrategia similar y le exige a Magnetto que reduzca su participación en el mercado.
En respuesta, el CEO de Telecom, Roberto Nobile, defendió la operación y aseguró que «demuestra la vocación de seguir invirtiendo en la Argentina». Desde la compañía argumentaron que no se trata de una absorción de un competidor en ascenso, sino de la adquisición de una firma en deterioro, con riesgos para clientes, redes y empleados. Para desestimar las acusaciones de monopolio, destacaron la existencia de varios competidores en el sector, incluyendo Claro, la fusión entre DirecTV y Amazon, Telecentro, iPlan y el Starlink de Elon Musk.
Además, defendieron que el Gobierno ha promovido la inversión extranjera en telecomunicaciones y subrayaron que la compra implicará un desembolso directo de 1.300 millones de dólares, sumado a inversiones anuales por cientos de millones para mejorar la infraestructura y conectividad del país.
En la disputa por Telefónica, Telecom se impuso con una oferta de 1.250 millones de dólares, superando a pesos pesados como DirecTV (Grupo Werthein), Telecentro (Alberto Pierri), Carlos Slim, Liberty Global, Claro y Alpha Media (Marcelo Fígoli). El diario El País informó que la compañía había encargado la venta de su filial argentina a JP Morgan y al estudio legal Latham & Watkins.
Las tensiones entre Milei y Clarín han ido en aumento desde el inicio de su gobierno. El mandatario acusa al multimedio de intentar perjudicar su gestión, lo que se evidenció con medidas como la creación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y la eliminación de la exención del IVA para medios gráficos. También designó a Andrés Vázquez al frente de la Dirección General Impositiva (DGI), quien en 2009 encabezó un masivo operativo en las oficinas del grupo. Además, la suspensión del beneficio fiscal golpea especialmente a medios que ofrecen servicios adicionales, como los programas de descuentos Clarín 365 y Club La Nación.
El enfrentamiento entre el Gobierno y Clarín está lejos de resolverse y podría marcar un nuevo capítulo en la relación entre el poder político y el mayor grupo mediático del país.
