La caída de la sesión en el Senado dejó al descubierto nuevas tensiones dentro del oficialismo. Cruces internos, distintas lecturas sobre la estrategia y la llegada de Adrián Ravier al equipo de comunicación
El Gobierno intenta recomponer la agenda legislativa luego del revés que significó la suspensión de la sesión del Senado, mientras el conflicto interno por la situación de Manuel Adorni continúa exponiendo diferencias dentro del oficialismo. En la administración de Javier Milei conviven distintas interpretaciones sobre lo ocurrido y sobre la estrategia a seguir frente al avance opositor para interpelar al jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
“Hay que seguir. El Congreso se activó. No puede haber una parálisis por el tema Adorni”, planteó una fuente cercana a la mesa política del oficialismo antes de la fallida sesión en la Cámara Alta, donde además del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada estaba previsto abordar la iniciativa del PRO para citar al ministro coordinador.
El episodio volvió a reflejar las dificultades que atraviesa el oficialismo para ordenar su funcionamiento parlamentario. La investigación judicial sobre Adorni, la tensión dentro del denominado Triángulo de Hierro y los movimientos autónomos de la senadora Patricia Bullrich aparecen como factores que complican la recuperación de la actividad política del Gobierno.
Con la intención de dejar atrás la crisis, Milei impulsó modificaciones en el esquema de comunicación oficial. La llegada de Adrián Ravier a la Vocería Presidencial y de Fabián Fernández a la Secretaría de Prensa fue presentada como un relanzamiento destinado a recuperar impulso interno y establecer una etapa con menor nivel de confrontación.
Sin embargo, los cambios todavía no lograron modificar el escenario. La oposición y algunos sectores aliados mantienen la presión para avanzar con la interpelación de Adorni, una situación que continúa condicionando los planes de la Casa Rosada.
“El tema está difícil”, reconoció una fuente con presencia habitual en el Gobierno, quien señaló que todavía falta encontrar una fórmula que permita sostener la actividad parlamentaria mientras se defiende al jefe de Gabinete. De todos modos, la continuidad del funcionario parece ser una decisión tomada por Javier Milei y Karina Milei, quienes ratificaron públicamente su respaldo.
La suspensión de la sesión del Senado dejó distintas lecturas dentro del oficialismo. Algunos sectores interpretaron que fue una maniobra para evitar el tratamiento de la interpelación, mientras otros cuestionaron que se haya perdido la posibilidad de avanzar con proyectos propios.
“El Gobierno cuando carece de estrategia acude al ‘vamos viendo’. Legislativamente es idéntico a lo que intentó en 2025, cuando todo se había desmadrado, con la diferencia de que ahora tiene mucho mejor número, entonces sufre menos que antes”, analizaron desde un sector interno.
Otros dirigentes coincidieron con la explicación de Bullrich, quien sostuvo que La Libertad Avanza no aportó el quórum porque buscaba impedir una sesión impulsada por el peronismo para avanzar contra Adorni.
“Se hizo una maniobra para que se caiga la sesión y evitar la interpelación de Adorni. El resto de la agenda se sacrificó en función de eso”, afirmaron desde un sector del oficialismo.
Dentro de la estructura libertaria también hubo críticas hacia la titular del bloque en el Senado por no haber logrado avanzar con el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
“Fue una canallada de Bullrich, condiciona todo y después involucra a los aliados. La misma de siempre: hace todo en función de su rédito político. Teníamos los votos para Propiedad Privada y la gestión debe continuar. Mezcla todo”, cuestionaron desde un sector negociador.
En el entorno de Karina Milei incluso vincularon la estrategia del espacio amarillo con la postura de Mauricio Macri, al considerar que el expresidente busca presionar al Gobierno luego de los cuestionamientos recibidos por parte del mandatario libertario.
“El calabrés reaccionó violentamente y lo mandó a Goerling que tuvo sus minutos de fama”, ironizaron.
Desde el círculo de Bullrich, en cambio, admitieron que contaban con los respaldos necesarios para avanzar con el proyecto original, pero señalaron que los aliados no estaban dispuestos a acompañar una estrategia destinada a bloquear la ofensiva del PRO y el peronismo.
“Los aliados preferían no poner la cara por Adorni al tener que rechazar el pedido. Cuando vieron la puerta, dijeron ‘salimos por acá’. Patricia prefirió comerse un solo golpe y no dos. Está hinchada las pelotas de este tipo”, explicaron.
En el Senado también defendieron la postura de la legisladora y remarcaron que la negociación con los distintos sectores políticos se volvió más compleja para el Ejecutivo.
“En la Rosada les cuesta entender lo que es la construcción con la oposición. Cuando los obligás a hacer éticamente algo que no quieren, puede salir cualquier cosa”, señalaron.
Luego del respaldo de Javier Milei y Karina Milei al jefe de Gabinete, el desafío del oficialismo será recuperar la iniciativa política y contener el impacto de la investigación que involucra a Adorni. Pero las diferencias internas y las versiones cruzadas tras la sesión frustrada mantienen abierta una disputa que condiciona el funcionamiento del Gobierno.
